Hoy te puede tocar a ti
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Periodismo | Posted on 29-09-2006
7
Fueron tristes las sillas puestas en rueda para conversar sobre inseguridad.
Estaba el prefecto del pueblo y 7 u 8 comerciantes. Una mesa redonda de impotencia, política ciudadana directa, y una demanda unánime. El panadero, el carnicero, el licorero, el dueño de no sé qué… un montón de hombres, y mi madre, una comerciante más.
Al menos dos robos diarios se registraron la semana pasada en establecimientos de Charallave. A nosotros nos robaron de noche los mismos vigilantes del centro comercial. A los demás (incluido mi tío), ladrones pistola en mano, a gritos, cachazos y amenazas.
Pocos días antes habían liberado al tercer conocido que ha sido secuestrado en ese pequeño pueblo del interior, previo pago de centenares de millones. Tres calles de mierda y próximamente dos estaciones del ferrocarril que nos pondrá en la capital en 18 minutos, pero un saldo de crímenes y cuentos truculentos que no para de crecer de hace tres años para acá.
Al menos dos robos diarios en el pueblo la semana pasada y ninguna respuesta policial. Claro establecimiento de nuevas mafias de narcotráfico y ninguna respuesta oficial.
Ocho pequeños comerciantes recién robados hablando con el prefecto y las autoridades del pueblo y la única respuesta:
“No tenemos suficientes unidades”
Recordé el velorio del padre de Mari, hace 8 años. Era policía y lo emboscaron unos señores bien trajeados que luego se cargaron a tres azules más. Recordé la vez en que un grupo conocido tuvo que regalarle balas a la policía porque no tenían. Bastaba con su cagazo.
Te das cuenta de que todas las historias de violencia empiezan triste y terminan peor. Que el malandro no tiene color político ni te pregunta si votaste Sí o No en el referéndum. Que además dispara sin importarle otra cosa que llevarse unos cuantos antes de su muerte, incluyéndote a ti si te pones cómico o le caíste mal.
El policía piensa en el seguro, sus chamos,su esposa,el carro, el mercado,la quincena, el chaleco vencido, el rescate de presos, los prófugos que se la juraron, y después es que dispara.
Los gatillos van a distinta velocidad ¿no?
No sé en qué momento entramos en una lógica de guerra. O de miedo. O de resignación. En unos cuantos años han apuntado a mi madre varias veces, a mi hermanita con 8 años y a mi padre le abrieron fuego con una metralleta estando dentro del vehículo.
Uno sabe que vive de gracia, o gracias a la decisión de esos desgraciados. Y que mañana, maldita sea, inevitablemente, te va a tocar a ti. A ti que te quiero… y me dará arrechera perderte.
“Esta es la ruleta criolla”
No se sabe cómo reaccionaremos.


Desde este domingo, el diario venezolano 
