Cuatro crónicas cruentas del Seniat
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Periodismo | Posted on 05-10-2006
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Historias de nuestro sistema de recaudación de impuestos, mientras engorda sus cifras de negocios cerrados en el combate contra la evasión fiscal.
1- El local cerrado con adhesivos y etiquetas de “aquí estuvimos” inviolables hasta que se venza el plazo de la sanción. La dueña dejó olvidado el teléfono celular dentro y tiene que esperar tres días para recuperarlo. Grave error. No sólo se libra de trabajo, sino del desahogo. De pronto descubre que el mundo analógico es más rico, lee un buen libro y no lidia con más clientes. ¿Quién le dirá que regrese a trabajar y generar más impuestos?
2- Ni el ministerio de sanidad, ni el del trabajo, ni la dirección de extranjería han cerrado nunca el restaurant chino de la esquina. Sólo puede hacerlo el Seniat por una coma mal colocada en una factura del año 2003. Los chinos sólo piden una cosa: que les dejen entrar y salir del local así no tengan movimientos de caja. Negativa rotunda e inflexible del funcionario de turno encargado de clausurar. Resultado: más de 10 trabajadores deben buscar dónde dormir estos tres días. Un local puede ser un hogar. Hoy deambularán por allí.
3- La ferretería especializada en tornillos es cerrada sin aviso ni derecho a observaciones. Ese día los sancionadores de oficio estaban apurados, o hambrientos, así que se apuraron a plastificar los candados y acordonar la santa maría del negocio como si fuese una escena del crimen. Solitarios, incomprendidos, y sin ver siquiera luz de luna, quedan adentro dos perros guardianes encerrados hasta nuevo aviso. Hay que echarle perrarina por las rendijas de las ventanas y rezar para que no se les acabe el agua. Menos mal que los inodoros tenían la tapa levantada.
4- La fábrica de velas recibe una visita especial, es decir, sin anuncio y con comitiva. Esta vez el combo fiscal viene acompañado de un camioncito con gente llamada “contralores sociales”. Revisan todas las cuentas de la empresa. Chequean los anaqueles y depósitos de materias primas. De pronto decretan que se deben incautar algunos materiales para ser revisados en los laboratorios. Para realizar pruebas científicas es necesario recoger muestras: en esta ocasión cargan con cajas y cajas de materiales hasta que el camioncito queda lleno de algunos millones de bolívares en mercancía. Los funcionarios se niegan a levantar un acta por los objetos cargados y se van, seguidos de su comitiva de contralores. Después de meses la fábrica sigue esperando resultados, y la devolución de materiales. Esos laboratorios sí tardan, vale.


No por surrealistas, seran menos reales estos relatos.
En todo caso, queda por ver si las metas de recaudacion que se fija el SENIAT por adelantado cada año se logran buscandole tres patas al gato para cerrar y multar locales y no por una mas efectiva recaudacion de impuestos “reales” generados por ingresos reales en ventas.
Saludos.
Ladrones es lo que son… porque ni para hacer algo bueno con los impuestos sirven!!
Bienvenido, míster Klaus. Pase que la casa es pequeña pero la bebida está bien fría.
Es una forma de mostrar, con colores e historias, parte de lo que detrás de las metas de recaudación. Crear una “cultura fiscal” no implica crear un coco que atemorice a todos los comerciantes. Eso que lo entiendan los consumidores que ven en el cierre de negocios un acto de justicia social: hay cierres inmerecidos, y ya parecen inevitables. Es como si alguien haya decidido bautizar los negocios del país.
Kare: sí, ladrones que no se pueden denunciar porque son autoridad. ¿Podemos pensar en contra-contraloras? Nos queda el pataleo así se rían.
Historias increíbles la verdad. Pero sabes qué? Aqui es asi. No hay pataleo. No hay “pero mire”. Los chinos no podrían estar durmiendo en el negocio. Los perros no hubiesen sido permitidos en el negocio, cuidado si los agarra la policía por “pet abuse” aunque admito que quizás, y solo quizás las velas hubiesen regresado o bien el dueño del negocio hubiese sido indemnizado o tendría la posibilidad grande de ganar una demanda (el sueño de todo gringo). Lo que pasa es que SOLO se esta enseriando el SENIAT. Lo demás sigue republicanamente bananero. Un abrazo!
Otra vez la música de Swat. Coincidimos. La cultura fiscal no puede cimentarse sobre el terror, pero si paulatinamente nos acostumbramos a ser maltratados por cualquier cosa que tenga uniforme (luego, autoridad), ¿puedes imaginarte el delirio de grandeza que tienen estos señores cada vez que salen en plan de evasión cero?
En su descargo dos cosas:
a. Haber sincerado la nómina del Seniat logró crear incentivos institucionales lo sfucientemente sólidos como para hacer mas lejana la tentación del “cuanto hay pa’ eso”.
b. El cambio en prácticas tan corruptas, el cambio en normativas que requieren sanciones claras, genera resistencias mayores.
De resto, son unos papafritas.
Un abrazo sin calcomanías grandotas,
Poco me importa el debate de las políticas gubernamentales sobre los impuestos (en general, son muy malas), tampoco quiero recordar que antes existía un Ministerio de Hacienda que también cerraba negocios pero sin franelas rojas (para que no se diga que es un acto revolucionario) y me niego completamente a caer en la discusión de la autoridad.
Escribo la frase de Antanas Mucus para el recuerdo (y para que no se diga que no entendí el post): “Los ciudadanos siempre piden lo mismo, pedagogía para mi, garrote para el otro”
De todos modos, sólo vengo a estrenar este blog para dejar constancia que detrás del Seniat hay historias… por qué demonios no son esas las que se cuentan en los periódicos?
Insisto, con sus desgracias, con sus lluvias y sus inexplicables fotografías, esta ciudad da tanto para contar.
queria decirles que estube trabajando por 3 años en una empresa (joyeria)llamada ipanema en la avenida fuerzas armadas en caracas y mensualmente veia como trampeaban para no pagarle exactamente lo que el seniat les cobraba, de verdad decen una vueltica por alla y pregunten por yajan, ella es la contadora la que trampea todo, y tambien tienen una oficina en el edificio (protexo)en el piso 3 oficina 38 ANONIMA donde guardan la mayor parte de la mercancia para que cuando el seniat los cierre ellos atender a su clientela fija por esa oficina.