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2006 octubre 26 | Periodismo de paz
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Antropología de la identidad en la red: hacker-blogger

Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Blogs, Di.agnóstico, Medios digitales | Posted on 26-10-2006

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Me llamo Kohfam. Es algo costoso, pero me lo prestaron.Me llamo Kohfam”, es el libro de Pau Contreras que me prestaron ayer. Es la convergencia perfecta de una investigación antropológica, en un ecosistema como la red, con individuos denominados hackers. Hay muchas diferencias entre la actividad de un hacker y la de un bloguero. Sin embargo, me llamó la atención que la conformación de la identidad del sujeto en la red, de cada uno de nosotros, sí pareciera tener la misma lógica entre unos y otros. Veamos incluso que si cambiamos la palabra hacker, podría aparecer la entrevista a un buen bloguero:

—> Uno de los elementos más destacados por Kofman es el carácter social de su actividad: «[…] El hacker busca autosuperarse y aprender más, pero sin el grupo eso sería imposible».
El hacker no solo depende del grupo para crear conocimiento. Es la comunidad, además, la que determina el status del hacker y su posición social. A la pregunta de si sus aportaciones son reconocidas por el resto de la comunidad hacker, Kohfam responde: «Sí. Eso me enorgullece».
Pese a que la ética hacker implica la no ostentación pública de logros y dejar al resto de miembros la responsabilidad de emitir una valoración sobre el propio trabajo, en las conversaciones privadas con Kohfam admitía abiertamente ser uno de los maestros de la comunidad.
De hecho, al pedirle que identificara a un referente en el mundo hacker al que considerara como un auténtico maestro, Kohfam buscó bastante más allá de la comunidad:

“Kevin Mitnick puede ser una referencia. Es alguien con una inteligencia muy alta. Pero seguro que existen hackers que todavía no son muy conocidos y que son verdaderos maestros. […] Alguien que sepa más que yo ya es una clara referencia“.

Para Kohfam el hacker depende del grupo. Sin éste, el hacker no podría desentrañar los misterios de los sistemas de acceso condicional. Pero, sobre todo, Kohfam confirma que, sin el grupo, el hacker no dispondría del proceso de evaluación continua que le permite recibir la sanción social que acredita la validez de su trabajo.
En este contexto, la identidad Kohfam se construye a lo largo de un proceso social en el que la identidad global del individuo queda transformada. Al hablar de la importancia de las actividades del mundo físico frente a las actividades online, Kohfam afirma: «Yo soy todo lo que hago. Todo forma parte de lo mismo. Kohfam es parte de mí, yo soy parte de Kohfam. Yo me llamo Kohfam».
De manera que la identidad Kohfam es algo más que un nick utilizado para una actividad secundaria. Kohfam ha pasado a formar parte de la identidad global del individuo físico que hay detrás.
La afirmación me llamo Kohfam es una auténtica reivindicación identitaria, una clara afirmación de que el individuo ha devenido una identidad-red. (pp: 94-95)

Y aquí, la ética hacker, que tampoco nos resulta ajena:

1. Toda la información debe ser de libre acceso.
2. El acceso a los ordenadores (y a todo aquello que nos pueda enseñar algo acerca de cómo funciona el mundo) debe ser ilimitado y total.
3. Desconfía de la autoridad. Promueve la descentralización.
4. Un hacker debe ser valorado por sus “hacks”, es decir, por la calidad de sus diseños y programas, no por criterios falsos y postizos como las titulaciones académicas, la raza o la posición social.
5. Un hacker puede crear arte y belleza con un ordenador. Un buen hack, además de ser efectivo desde un punto de vista algorítmico, debe ser bello. El diseño debe, además de ser eficaz desde un punto de vista técnico, ser elegante y atender a criterios estéticos.

(Libro de Gedisa cedido por el periodista Carlos Delgado Flores: una clara referencia).