Ni tuyo ni de nadie: si plagias, teme por ti
Posted by LuisCarlos Díaz | Posted in Blogs, Di.agnóstico, Periodismo | Posted on 18-12-2006
17
Los plagios son un literal ladilla. Son una cosquilla violenta, sangrona y purulenta que te provocan unos personajes que presentan material intelectual hecho por otras personas para obtener créditos propios.
Son esos que no hacen la tarea de pensar y trabajan para reforzar su imagen en torno al engaño de terceros. Sinceramente, lo que pase por sus cabezas no me importa. Si acaso existe un pepito grillo me importa tres cojones pues lo que está en juego son contenidos públicos, insisto, material intelectual que al final es de lo poco bueno que produce el ser humano. Uno acaso tendrá dos ideas al año, siendo optimistas, así que no es justo que otro venga a presentarlo como suyo: ya escribimos hace algunas semanas sobre el infeliz que se plagió La pelota de Letras del colombiano Andrés López.
Voy rapidito a los ejemplos, que ya los tuvimos de cerca, se repiten… y para eso está la comunidad electrónica que es un gran órgano de inteligencia social que de a poco se va regulando (sincerando) a sí mismo.
· Vimos hace poco el caso de Néstor Valecillos, ex-empleado de El Diario de Caracas, un lamentable periódico gratuito que se sostiene con publicidad estadal y el amor de algunos pasantes explotados sin norte editorial de ningún tipo. En esa carnicería informativa, la necesidad de llenar páginas a como de lugar y la poca regulación de política informativa, producen esos vórtices de copia y pega que devoran cualquier intento de práctica periodística para convertirla en picadillo de contenidos. En esas Valecillo, que no quedó muy bien parado en Google, plagió un post de Guillermo Amador que fue descubierto días después, rechazado y bombardeado hasta su despido de la plantilla del diario, aunque no la de su jefe o capataz de la finca.
· El jueves pasado le tocó a Hernán Casciari, el mago de Orsai, que además pudo grabar la conversación con el infeliz que lo plagió. Vean el post, con audio incluido, sobre la desfachatez.
· Esta mañana, haciendo un paseo por los foros de Noticiero Digital, un viaje al hígado y las entrañas de la descomposición política de sus foristas, me tropecé con un artículo llamado “RCTV: eliminen la concesion“, y publicado por un Jejerónimo que además tiene un e-mail falso. El texto en cuestión es de nuestro tío Enigma, y fue publicado el 12 de diciembre. Enigma ya ha sido plagiado anteriormente por Aporrea.org y el diario Vea.
Pero esos son casos bajo el mismo procedimiento… dos clicks aquí y allá y este montón de bits se imprimen en otro papel bajo otro nombre. Malas personas nutriéndose de contenidos de otros. Pero también he topado con blogs que sacan información de medios tradicionales.
· Me pasó el 2 de diciembre y lo vengo a postear ahora por insistencia de otros colegas. El blog Vivir es Cuestión de Método tomó un texto publicado por mí en la sección política de el diario El Nacional y lo colgó sin crédito de ningún tipo. Pueden ir a verlo y además la seguidilla de comentarios, luego de los cuales el autor editó el contenido. Lo interesante es que ya era práctica común, sólo que otros periodistas, mejor dicho, periodistas de verdad, no suelen navegar por blogs o hacer seguimiento de sus contenidos. Pero sí. Aunque parezca inocuo, que un bloguero se haga eco de contenido no propio es igual de grave aunque sólo sea en la dimensión de la imagen pública y no de retribución económica. La diferencia entre un buen o mal acto es la atribución de fuentes.
Insólita además ha sido la respuesta de los distintos implicados. En la inentendible respuesta de Valecillos se ve cómo no tiene consciencia siquiera de lo que hace con su vida: “en mi caso particular, es de explicar que cuando tomo extractos importantes y sin una síntesis particular, que a mi juicio es la que determina si uno al comunicar una noticia se hace partícipe de ella, no firmo el texto, ya eso genera que la información no está partiendo de la persona que la escribió, mas allá de eso, se originó en la impresión un fallo, que al no tener la comunicación adecuada y que al saber que era una página montada en pauta por mi persona, se generó la firma sin saberlo”. Es decir: una respuesta imbécil que desnuda más su indefensión intelectual.
La respuesta de Pedro J. Soriano, el que plagió a Casciari, es obsena: “…los textos ajenos es entresacarlos de un sitio y de otro e ir haciendo una conjugación y demás“. Para luego llegar a este diálogo:
“-¿Y le ha pedido permiso a la persona a quien le ha robado usted este texto?
—No, no, no. Estaba en Internet y lo cogí de ahí. Parte de uno y parte de otro. Y parte son mis ideas también“.
Por mi parte, aunque pareciera la intención de este post, no quiero sumar la mala práctica de Jesús Nieves Montero, que pudo ser un descuido en sus métodos, a esta galería de personajes. Aunque si revisan los comentarios, podrán ver que la reacción es de no aceptación de las formas, por lo que este post podría incomodar aún más. Pero “destemplado“, que es la palabra que usa el autor para definir mi reclamo, no es tan mala palabra. Destemplada debe ser la defensa de los materiales propios, tanto como los ajenos, por respeto (en mi caso: aprecio) al trabajo de cada uno de nosotros. Sean blogs o periodismo o lo que sea, debe hacerse bien, que significa ser buenos, Topocho.
En medio de las discusiones de los días de Valecillos, pude decir en casa de Maléfica que en la escuela de Comunicación Social de la UCV, semillero de futuros empleados de los medios, se han dejado colar reportajes, informes y hasta una tesis de grado plagiadas. Y sin embargo las amonestaciones han sido insuficientes, lo que no soluciona el problema ni siquiera en los órganos formadores, si es que acaso la academia forma en ética.
Insisto en cada una de las charlas sobre blogs que he dado en algunos salones de clases: “Cada uno de ustedes, chicos y chicas, le deben su título de bachillerato a Google. Que levante la mano quien no se haya guiado para algún trabajo a través de Internet. Ya es nuestro ecosistema de trabajo y nuestra referencia inmediata. Pero estamos grandecitos, es hora de alimentar también nosotros la red”.
Ellos están invitados, ustedes también.


Pues en mi caso el internet llego tarde, llego en mi último semestre de bachillerato, y si, baje algunas cosas pero hacía la bibliografía… pero mis estudiantes dependen casi un 100% de internet y la biblioteca para ellos está de adorno.
Los plagios al parecer se han convertido en epidemia… pero gracias a google y a muchas herramientas tecnológicas y gracias a nosotros que leemos medios y blogs, el descubrir esa trampa es cada vez más fácil.
saludos!
Ya el asunto no es plagio sino profanación de blogs.
Me entero de lo de jejerónimo. ¡Jolines!
Saludos.
Profanación. Ni más ni menos.
Un poquito de decencia, un poquito de por favor (para citarte).
Es mucho lo que se pide?
Qué días!
Mea culpa
Cuando tenía como 11 años me gané un bolígrafo en un concurso de cuentos del colegio. Sabía que escribir era mi norte pero en ese momento no se me ocurría qué otra cosa decir. ¿Cuál fue la salida rápida? Plagié un relato publicado en una antología arrumada en la biblioteca de los concursos literarios de años anteriores. No recuerdo el título de mi laureado cuento original, pero puedo ver las hojas multigrafiadas de donde saqué La nada, que mecanografié con descaro en mi máquina de escribir Brother anaranjada. Copié textualmente cada palabra y al final coloqué mi firma. No creo que haya mostrado mi fraudulenta creación a mucha gente, pero tengo que reconocer que lo hice.
No tuve la fortuna de estudiar en la era de la Internet. Mis años universitarios transcurrieron entre kilos de papel fotocopiado de fragmentos de textos de Adormo o Horkheimer y aunque nunca tuve la intención de copiar textualmente a nadie, no creo que mi producción intelectual haya sido muy extensa. Aprendí a resumir y a parafrasear tan bien que a penas salí de las aulas de la Escuela de Comunicación de la UCV me contrataron en Miami para trabajar en una agencia internacional de noticias, donde editaba informaciones que recopilaban y redactaban otros. Cualquier intento de ser original o al menos genuino era aplastado vorazmente. No me pagaban miles de dólares anuales por dejar una huella sino para producir productos informativos cuyo atractivo era ser la mejor síntesis de los análisis paridos por otros. Obviamente yo no me atribuía la autoría de las notas, pero lo hacía la agencia, materializando la apropiación del trabajo intelectual de todos los eslabones que participábamos en esa maquila informativa.
Comprendo la angustia que te causa la falta de honestidad intelectual de personas que toman ideas de otros para firmarlas como propias. Una cosa es el pecadillo de una niña al transcribir un cuento de otro y ponerle su nombre y otra cosa es ser un adulto con un blog leído por muchos y tener el descaro de decir ante todos que lo que acaba de publicar es una idea propia.
La ventaja es que ahora no se puede tapar el sol con un dedo. A los 11 años podía cobijarme en la esperanza de que la carpeta amarillenta donde descansaba La nada no fuera revisada jamás, al menos no por los incautos que ya hubieran leído “mi cuento”. Los actuales forajidos de Google tienen que estar muy desfasados para presentar un texto robado con la esperanza de pasar desapercibidos o ser lo suficientemente astutos como para desmenuzarlo, digerirlo y a partir de allí presentar una nueva versión, que sí sería propia.
Mi consejo es que no te alteres demasiado por los que desean ganar indulgencias con escapulario ajeno. Es sencillo copiar una cosa o dos y pensar que nadie te está viendo, pero son pocos los que logran alcanzar una voz propia. Yo aún intento encontrar mi tono, mi ritmo, mis cadencias. Sería pretencioso pensar que mi meta es ser absolutamente original, porque sería como querer inventar el agua tibia. Sólo deseo que mis palabras resuenen a algo auténtico, quiero que sean el reciclaje de todo lo que he leído aderezado con mis vivencias. El saber no es ni tuyo ni mío, y el plagio quedará para los muy inexpertos y para los tontos.
Mariángela Velásquez
Creo leerme en tu comentario (salvo por la parte de los miles de dólares). Y me identifico… creo que a los 11 años también tomé parte de un texto llamado “Nada” (no creo en las coincidencias) y lo reescribí a mano. Pero no lo presenté en un concurso sino que lo usé para impresionar a una chica que me gustaba mucho. ¿así se vale? Teníamos once años…
Recuerdo, a propósito de Adorno y Horkheimer, que al profesor Marcelino Bisbal un carajo le presentó un trabajo en el que plagiaba un artículo del mismo Marcelino. Es que no solo son tontos, son brutísimos.
De repente es que uno nació fuera de época y ahorita ser honesto es sinónimo de ser
pendejo, según algunos. Yo leo estos casos de plagio y lo que me da es asco. Un medio que debería dar cabida a las discusiones y enriquecimiento de ideas se vuelve una biblioteca para los vagos.El plagio nos asusta porque hoy en día no requiere esfuerzo ninguno. De algunna manera, estos post que reclaman plagio, aunque combaten el mal, tienen la ambiguedad, de, en una especie de justificación aducir a sus causas, falta de imaginación, flojera…es simple robo véase como se vea, como cuando Javier Vidal se copió el trabajo de ascenso de un libro no hay diferencia con este este que copia y “pastea”.
Pero insisto en la discusión que dejamos el el post sobre el show colombiano, asi como esta vez – lo cual aprecio – incluyes lo de las copias de trabajo de bachillerato en la era de internet: a verse un poquito en cada acto donde uno viola el derecho de autor del otro ( si, como comprar discos quemados a los buhoneros –
Es un problema de valores y de ETICA! en Internet priva el principio de Autoregulación porque no hay leyes ni policias (bueno, saalvo el policia que plagió a Hernan).
En una clase de POSTGRADO un grupo de alumnos presentó una exposición absolutamente plagiada de monografias.com, la profesora espero que terminaran y les dijo que tenían cero y les demostró, en vivo y directo, que era un plagio!
Internet debe ser un espacio para crear y enriquecernos, no para formar vagos bachilleres y vagos universitarios.
Un abrazo
Mi niño lindo, los intelectuales de las letras en Venezuela se alimentan de soñadores con ética. Yo me enorgullezco de no haber plagiado nunca a nadie; es más, fui excelente en mi trayectoria académica. Lamentablemente no puedo decir que actitud haya sido correspondida.
Quería ser escritora de telenovelas -cuando era una mocosa de 19 que estudiaba letras- y pedí una oportunidad. Me permitieron escribir mi capítulo que incluso salió al aire bajo el nombre de otra persona, por supuesto. Luego escribí -y grabé- un piloto de programa de radio, y cuando quería pedir una copia para presentarla en mi defensa de tesis, me dijeron que era propiedad de la 92 y que me metiera el dedo por el c…, además de reirse en mi cara y decirme pendeja.
Pendeja. Pues sí, creo en la ética, pero mis ideas no encontraron mucho eco cuando estaba en CCS. Se burlaban de mí incluso por el hecho de querer identificar cada una de las fuentes que usaba en un reportaje, y me cansé. Me cansé. Pal carajo.
Sobre la web, te puedo decir que un verso de un poema que escribí, que se llama “Alma Insolada” (un rayo del sol del trópico al mediodía nos apuñaló la esperanza) ha sido fusilado una y otra vez y ya no me importa. Al menos es poesía.
Aquí en la sudada y adorada Miami tenía una compañera venezolana haciendo posgrado conmigo…la botaron por fusil y ella no entendía porque le habían impuesto una sanción disciplinaria por esa “guevonada”.
Dime tu…
Guacatela
(Por cierto, volví de nuevo a escribir en mi blog, jejejejeje
Los plagios son un literal ladilla. Son una cosquilla violenta, sangrona y purulenta que te provocan unos personajes que presentan material intelectual hecho por otras personas para obtener créditos propios.
Saludos desde este rincón, Maistro!
Lamentablemente estamos expuestos al copy-paste. Pero plagio es plagio donde lo pongan… Que làstima.
¡Esto ha ido demasiado lejos!
¡Es increíble que sigas con este asunto!
Luis Carlos: entiende de una vez que yo coloco la fuente que es el periódico, soy el editor de mi blog, yo discrimino las firmas, las que a mí me gustan, las que me dan nota…
Afortunadamente para la blogosfera no hay alguien como tú poniendo las reglas, tú que te has revelado como el conservador de los conservadores, que te falta el elefante del Partido Republicano americano en tu blog para que refrende esta ideología o como queramos llamarlo…
¡Por el amor de Dios!
Sinceramente lamento haber mencionado si quiera tu artículo y de cualquiera de esos periodistas que dices tú representar o algo así…
Me causa entre risa y lástima, pero es una evidencia más de el largo expediente que libro a libro, nota a nota, colecciono en mi mente bajo la etiqueta “Esto es Latinoamérica”…
Nuevamente te envío mis respetos por tu trabajo pero te pido que reflexiones de verdad, no estos ataques epilépticos de ética de bolsillo, ética de tinoquitos…
De cualquier manera, igual me alegra el espacio para el debate…
¡Salud y feliz Navidad, Luis Carlos!
Sr. Jesús…
Discrimina firmas y burda… creo que siempre publica noticias de esos medios y periodistas de los que en éste comentario reniega.
Pues no le molestó que pensaran que el artículo era suyo, no dijo nada cuando topocho lo halago y lo citó… ¡ahora lo lamenta! si tienes bríos.
Luis Carlos es un caballero él es uno de los pocos que conserva equilibrio y cordialidad en ésta blogósfera, y quién ha tenido iniciativas para hacernos más grandes y productivos. Empiece a elaborar cosas propias porque su blog parece más un agregador de noticias que otra cosa, casi nunca veo post de su propia autoría.
¿Ética de bolsillo? Defender los derechos de autor, respetarnos como blogueros, respetarnos como comunicadores, ¿es eso ética de bolsillo?, es usted el que representa lo pobre de Latinoamérica, su comodidad al recurrir al copy and paste antes de lanzar una crítica u opinión propia a esos artículos de los periodista a los que insulta.
Usted no sabe qué es un debate, ni siquiera una discusión… y su felicitación suena hipócrita…
Luis Carlos es uno de los mejores blogueros que tenemos y usted no tenía derecho de usar su artículo así como lo hizo y mucho menos tiene el derecho de usar los de sus colegas, es usted un vulgar copión.
Gracias y salud a toda esa gente que ha comentado. Esta respuesta, obviamente, responde al señor Nieves Montero:
Creo que el asunto no ha llegado lejos ni demasiado lejos, sino al punto necesario. Allá comenté como autor de la nota, aquí escribo como bloguero que sigue analizando el crecimiento de los blogs en Venezuela y cómo se insertan en el ecosistema de medios.
No creo que valga la pena profundizar mucho si está a la vista que usted o no sabe argumentar lo que hace, o parece desenfocado del verdadero problema. Creo que de nada valió haber escrito el post con bastante tacto para referirme a usted.
Primero, es usted un tipo algo mayor que yo, lo que se supone lo debe colocar en una posición de madurez y de camino recorrido más adelantada. Segundo, no cuento con un currículum de preparación como el suyo, o como el que presenta en su página.
Sin embargo, (me diría Van Dijk que esto es una concesión aparente en marcha), me sorprende que en su mente funcione de una manera tan lamentable el concepto de “Latinoamérica”. Sobre todo si dice haber estudiado en el Celarg, un Centro de Estudios Latinoamericanos, ¿a eso también le puso una etiqueta? No quería pasar por alto ese desprecio endorracista en sus palabras antes de proseguir con la molestia que me dedica.
¿Qué le molesta? ¿Que haya publicado aquí algo que usted hizo? ¿No comenta usted mismo que colecciona notas? Pues esta es mi bitácora, y anoto mi agenda de viaje. Hay gente que usa el blog para superar divorcios, conseguir pareja o hacerse una vida digital cuando no tiene una en la calle: yo uso esto para aprender. Por eso acumulé historias de plagio facilmente comprobables (principio de rigurosidad de periodista e investigador) y las publiqué juntas, contrastando y contextualizando. ¿Qué significa facilmente comprobables? Que usted da un click y ve de dónde lo saqué.
A Kareta no le has respondido ni aquí ni en el blog de Topocho, tal vez por descuido o porque tiene razón. Escribiste tú mismo que discriminas firmas de tu blog porque eres “un editor”. Es decir, a veces plagias, a veces no. Mi único problema con eso es que, si lo haces abiertamente, no puedes pretender ser considerado un bloguero serio dueño de un blog serio que hace un trabajo serio, ni siquiera un profesional serio, así que mosca con usted mismo mismo, y lo digo en pública camaradería. Mire que si quiere hacer un blog ovárico o genital, mejor se pone un seudónimo. Pero es usted Jesús Nieves Montero, que viene aquí a decir que discrimina firmas (lo que significa que edita contenido de forma errónea, irrespetando el trabajo ajeno) y a la vez dice allá que es: “Profesor del Programa Superior de Escritura Creativa del ICREA. Redactor del Grupo Gerente y ContenidoInteligente”.
Creo que se contradice en sus identidades y procedimientos.
La primera vez que le comenté lo hice como lector incómodo con cierto engaño: leí el perfil de un profesional de las letras, alguien con publicaciones que además le comentaba a Jamsg, una amiga bloguera bastante inteligente, y me encontré en su blog justo ese día un artículo hecho por un compañero de trabajo un pasillo más allá que yo, solo entrecomillado pero sin atribuciones de ningún tipo, y un título redactado por usted.
Eso fue lo que vi, un blog que editorializa títulos, es decir, le pone su opinión, y abajo corta y pega el chorizo de otra nota. Allá cada quien con sus métodos. El problema es que no iba a comentar en nombre de mi amigo, hasta que el afectado fui yo. ¿Es malo decirlo? Empecé a leer la nota, referida por otro blog al que también le gustó y que sí le dio el crédito a usted, y me dije “coño, qué interesante esta vaina, por qué no se me ocurrió escribir algo sobre esto…” y allí me di cuenta que era el mismo texto que en realidad había hecho yo. (Claro, entonces no me pareció tan bonito)
No voy a caer en el argumento barato de preguntarle qué se sentiría ver uno de sus libros publicados en otra editorial bajo el nombre de otra persona. De nada sirve.
No pongo las reglas en la blogosfera. Pero usted demuestra que al menos algo se debe hacer para la gente que comete los mismos errores y excesos que usted. Insisto, el exceso es presentar material que no es suyo sin atribuir, el error es no aceptarlo.
Khabiria, que es periodista y habla aquí de Ética, me preguntaba si se podría actuar de alguna forma. Yo creo, siguiendo alguna lectura de comportamiento ciudadano del alcalde de Bogotá Antanas Mockus, que la acción aquí, a falta de otros instrumentos, es la sanción simbólica por el lado moral. Es decir, tan sencillo como que una lectora, Kareta, le dice a usted que no. Que la cosa no es así. Esto es una comunidad con sus altos y bajos, pero es igual a que, a falta de policías y tribunales y fiscales, un peatón le diga a usted (conductor) con una seña que no le pise el rayado peatonal.
No soy amigo de los métodos violentos ni de ir a cayapearlo con tropas de comentaristas o mandar mails masivos para agredirlo de alguna forma. Nada de eso sirve si estamos entre gente grande, y usted mayor, por supuesto.
Sencillamente le recomiendo que vea cómo lo hacen otros blogueros más serios. No puede ser que ellos estén equivocados en los métodos, porque equivocarse es cuestión de métodos, oiga.
No es un pecado que un blog publique algo de otro medio de comunicación. Pero hagamos esto, que es lo que veo que hacen otros tipos que saben más que yo:
-Si lo va a sacar de un medio digital como El Clarín o El Mundo, ponga al final “Vía: El Clarín”, y allí va a poner el link NO al portal general de El Clarín, sino a la dirección de la noticia. A esta hora no sé si “dirección” y “directo” tienen alguna raíz común. Pero hágale el favor de mandar a los lectores que aún creen en usted al contenido que usted vio. No soy juez, pero creo que un bloguero es un nodo de información, un movilizador de opinión pública ante microaudiencias. Y un blog gana referencias, credibilidad y respeto en la medida que referencia, cree y respeta el material ajeno.
-Si es un medio como El Nacional o Últimas Noticias, cuyo contenido es pago, ponga el link al portal del diario, pero agregue: “versión impresa”. Porque no es lo mismo el punto com que el diario impreso, como en perfil.com, son dos equipos de redacción distintos. Y luego ponga la fecha de publicación del periódico, el autor de la nota, (porque para eso hay derechos intelectuales que no le pertenecen por pagar por el diario), y si no es mucha molestia, la página donde otros puedan ir a encontrarlo.
Veo que su blog intenta mostrar al mundo su opinión de lo que ocurre basado no en los hechos sino en las referencias que hacen los medios que usted consume. Hace segundas lecturas. Entonces, usted muestra opinión, ergo le interesa lograr que al menos alguien en este mundo lo tome en serio y le crea. Pues entonces hágalo bien, hay formas.
Al contrario de lo que usted practica, un bloguero gana puntos al reconocer que lee a otros y los enlaza cuando y como corresponde. No más visite a los más famosos como alt1040.
Pude haberme quedado en paz, pero usted fue el que pasó al plano del insulto. Podría seguir desmontándole los argumentos pero tengo más cosas que hacer. De hecho no debería estar aquí, pero le debo una explicación a mis lectores y debo decirle a usted que no, que así no son las cosas.
pd: habla mi “lado conservador” ahora: 1- Haga el favor y respete a los epilépticos. 2- Lo siento por el amor de su Dios mal invocado, pero soy agnóstico. 3- No se puede representar periodistas en un país sin gremios. Me bato a duelo por mis materiales, eso sí. Me bato por mi texto de aprendiz, es más, por ése, mi último artículo publicado en mi periodo de trabajo. Me bato porque la nota era sobre Elecciones3d, infociudadanía y esto en lo que creemos en la comunidad de blog, esto a lo que de alguna forma me gusta contribuir. Salud
Estamos a un día de navidad, así que no pienso ser demasiado exhaustiva en este comentario.
Luis Carlos, de pana, me sorprende leer cosas como éstas: “Escribiste tú mismo que discriminas firmas de tu blog porque eres ‘un editor’. Es decir, a veces plagias, a veces no”. Seamos honestos y medianamente ponderados en las afirmaciones que hacemos ¿quieres?. Probablemente, tú no leas ese blog porque hasta donde entiendo no te interesa leer artículos de prensa en un blog, pero todos “los chorizos de notas”, como tú mismo las describes, llevan el medio del que son sacadas.
Medio. Sí, porque lamento tener que recordarte que el periodismo, tal y como lo conocemos hasta ahora, trabaja para una empresa, que puede o no gustarte, pero esa es otra conversación. Yo que visito Vivir es cuestión de método con regularidad nunca he encontrado ninguna información que no vaya acompañada del medio. Probablemente, dirás que se no se valora el trabajo del periodista. Pero vale recordarte que esas ansias por ver la firma, el ansiado nombre y apellido más allá de la empresa, también pueden interpretarse (sí, interpretarse) como un acto más de egocentrismo periodístico. Porque no me vas a negar que esa profesión esta llena de “super profesionales” que mueren por convertirse en las estrellitas.
Plagio, vuelvo, es hacer pasar un texto de alguien por otro alguien. Me parece acelerado, desproporcionado y superficial que trates de desprestigiar a una persona (a mi no me importa si es escritor, si la gente que va a sus cursos lo adora, si se ganó dos premios internacionales, si se lee la prensa de buena parte del globo terráqueo, si habla cuatro idiomas, si sabe de política, si estuvo entre los finalistas de Mont Blanc con su carta de amor escrita a mano, si podría darte clases de literatura universal o si conduce sus palabras con la prudencia de un hombre que ha vivido mucho más que mis 23 añitos). Se trata de que siempre estuvieron las comillas y por muy enemigo del periodismo, como dice Basternier, las comillas siguen diciendo algo. Me toca afinar a lo máximo mi tecleo y recordarte que existe una palabra que se llama RESPETO.
Uno no se escuda con la edad. Uno no utiliza los 21 años como un insulto. Uno se enseria en la vida y no viene con el cuentico de la discusión para andar a diestra y siniestra ordenando reglas, fijando consejos y tratando de encasillar el mundo como uno cree que debe ser. Antes de que digas algo. Devuélvete y léete. Dices que no juzgas, que no podes reglas, que no te la sabes todas y te lanzas una lista de “recomendaciones” de cómo deberían ser los blogs. Como escribió la periodista con apellido de máquina de coser, en ese mismo diario en el que tú trabajaste (según entiendo): “Hay tantos blogs como personas”. Y para enorme fortuna del planeta, ninguno de los blogs se parece. Ninguno quiere entrar en el “cánon blogueril”, en esa zona del cánon que Pierre Bourdieu usa para dividir el mundo. Ninguno de los blogs va o viene por tu análisis. Ninguno de los blogs tiene que ajustarse a tus gustos o a los de ninguna otra persona.
En mi alma se guardan resquicios duros de maniqueísmo y se lo que cuesta ver que los grises existen. No se trata de si los plagios son malos o no (evidentemente hablas con alguien que pasó 6 años de su vida en una Escuela de Comunicación Social), se trata de que recuerdes que el tono y la forma hacen las palabras y sirven para medir a los hombres.
Los pecados no los fija la sociedad, la comunidad blogueril a la que uno conoce o el club de fans que uno lleva en la vida, los pecados son una desgracia que se le ocurrió inventar a alguien. Porque sigo sin entender esa frase tuya (“No es un pecado que un blog publique algo de otro medio de comunicación”). Como dice Nietzsche el bien y el mal son los prejuicios de Dios (y debes tener una idea de cómo ve a Dios).
Trata, al menos trata, de leer estas palabras con cautela. Trata, si es que de verdad te importa el debate, de llevar una regla y medir tus palabras. Trata, inténtalo tú puedes, de guardar el ego antes de ofender a la gente. Trata, no es difícil, de juzgar menos al mundo porque quizás un día te des cuenta de las patas que uno mete cuando afianza un adjetivo.
Sabes, yo tengo mucho más claro el concepto de plagio que cualquiera de los idiotas que se la dan de perfectos en el mundo intelectual. Se, como nadie, lo que pesa. Y por ello, se que llamar a alguien plagiador es un insulto de adulto mayor. Sólo digo que te comportes como tal y lo uses cuando lo creas conveniente, pero revisa esa conveniencia mucho antes de lanzar tus palabras al ruedo. Para desgracia, las palabras rebotan.
Que te puedo decir, a mi me plagiaron mi menú 2006 y replican las recetas casi exactas… eso es más difícil porque en cocina creo que no tienes derecho a copyright.
Entonces el excedido soy yo. Pongámoslo así.
Por fortuna, una buena amiga pudo servir de outsider y mediadora para con pocas palabras decirme lo siguiente sobre esto:
“Hubo excesos, evidentemente. “Plagio” es una palabra dura también y para este señor no lo hubo, por esa reacciona así, con ataque de caspa. No sé si lleguen a coincidir, pero tú al menos puedes mantener tu punto. En cualquier caso, las crisis siempre son oportunidades y el respeto es siempre un asunto por el que vale la pena debatir”.
Entonces lo entendí. El problema, según leo en los comentarios de Nieves Montero y Jamsg es que yo haya usado la palabra “plagio”. Entonces hagamos esto, como ejercicio de coincidencia. Acepto que no es la palabra correcta, aunque en el post haya hecho la salvedad de que “pudo ser un error en los métodos”, un descuido, y no otra cosa.
Pido disculpas. No fue un plagio lo que se publicó allí el 2 de diciembre:
Fue un texto publicado sin atribución de fuentes, por lo que fue leído por otros lectores como propio.
Y hasta allí corrí bastante la banda de mi terreno negociable en toda esta puesta de argumentos. ¿Puede la otra parte aceptarlo o tiene aún alguna otra interpretación de sus actos?
Te comento, Jamsg, ya que eres otra interlocutora de ésto pero no sé qué tanto viste o leíste directamente, que en principio el post con el artículo de prensa no contenía ninguna referencia que lo identificara como tal antes de que fuera editado, por un comentario mío, ese mismo día.
Asumo aquí otro error: haber guardado el registro de ese caso y haberlo posteado 16 días después. Pero lo siento, ya dije que mis ritmos son distintos, tiendo a acumular material, y la referencia al caso la incluí en el post atendiendo a la insistencia de amigos blogueros y periodistas a quienes les había comentado esto por otra vías. Esa lentitud tal vez hiciera creer al señor Nieves Montero que yo insistía con el tema para sacar réditos de él. Allí mi segundo error por no contemplarlo de esa forma.
Con las cosas proferidas en mi contra, prefiero dejarlas a un lado y seguir. Espero, Jamsg y Jesús, poder leer algún libro suyo o asistir a alguna charla de literatura o hablar de política, seguro en esos terrenos el respeto sea automático, con todo gusto. Felices fiestas.
pd: sigue pendiente igualmente el tema de los plagios, que no dejan de existir por esto. Me han sorprendido los otros comentarios que denuncian cosas más serias, ¿contra eso sí nos podemos unir? En 2007 debemos lograr más, si hay algo que no acepto, más allá de algunos elementos de esta discusión, es que en nombre de la libertad de los blogs aceptemos un “Todo Vale”.