Cómo celebramos la navidad en mi familia
Posted by LuisCarlos Díaz | Posted in Pdp, Urbanismo, Venezuela | Posted on 23-12-2006
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Post largo y personal. Para compartir con los amigos en navidad.
Hace dos semanas ya dejé el diario donde hice mis prácticas periodísticas. El plazo para el trabajo estipulado venció y pude ver la novela completita de las elecciones presidenciales desde la barrera de un medio privado. En fin, esas dos oraciones eran para decir que volví a la primera actividad económica de mi vida: Soy comerciante. O más en detalle: mi familia es comerciante, lo que me convierte en “el hijo de”.
Por esa razón mis navidades son algo distintas a las de los cuentos promedios llenos de días de compras, paseos, visitas y reuniones de guiso para hacer hallacas durante largas jornadas. Nosotros estamos del otro lado del mostrador. Estos días se nos transforman en días de venta. Así que soy testigo en caliente del alto consumo económico de este diciembre. Si alguien decía que “hay mucho dinero en la calle”, tiene razón. Nos volvimos un país de gentíos en la calle. No estoy en Caracas, pero las concentraciones de buhoneros por metro cuadrado se pueden equiparar con las de la capital, con el solazo de pieles pegostosas como valor agregado.
Vuelvo, aunque no puedo dejar de poner el ojo en la calle, donde todos son clientes potenciales pero también fuente informativa. “Consumidores y ciudadanos” diría el maestro Néstor García Canclini en su libro homónimo.
El asunto es que la navidad también para nosotros es unión. Se trabaja en conjunto y cada quien ocupa su lugar. Significa cruce de miradas y fortalecimiento de las relaciones padres-hijos, pero en el escenario del negocio, donde repites el: “a la orden”, “¿lo quiere para regalo?”, “llévese éste que seguro le gusta, si no le sirve vuelva y se lo cambiamos”, “sí, tiene garantía”, “aquí está su factura”, “¿efectivo, cheque o tarjeta?”, “ese blanco le combina con todo”…
Tempranito colapsaron
Registramos retrasos en los puntos de venta desde el 20 de diciembre. Esa lentitud en las centrales bancarias, que hoy llegó a ser de 5 a 10 minutos de espera, habla no sólo del alto movimiento de transacciones con el plástico sino de falta de preparación en las redes del sistema para estas fechas. Además, otro tipo de retraso ha afectado a muchos establecimientos. Banesco, que había prometido la colocación inmediata de los puntos de venta para tarjetas de débito y crédito, no ha cumplido y a estas alturas se escucha la frase “no, no aceptamos tarjetas” en algunos locales, lo que restringe la capacidad de gasto de los clientes y penaliza a los nuevos negocios que esperan recuperar su inversión con este derroche decembrino. Nadie ha hablado de crisis económica, aunque esto pueda ser una burbuja de crecimiento sin productividad.
Policías contratados
Alguna vez comenté que en Charallave del Tuy el robo a mano armada en establecimientos había aumentado y las autoridades no podían responder por falta de unidades y efectivos. Solución concertada: se montaron tres tarantines fijos de la policía municipal a lo largo de la avenida Bolívar, en el huequito que le dejaron los buhoneros. Los comerciantes acordaron colaborar en efectivo con los efectivos que se rotan durante el día y hasta comen en sus puestos. Salida concertada y con buenos resultados. Se redujeron también los arrebatones en la avenida, lo que eleva la seguridad de los propios transeúntes. Más allá de toda observación ética la conclusión es: eso es lo que hay. Además, confiar en policías (que la mayoría resultan amigables) es mucho mejor que no confiar en nadie.
Maldita sea la viveza criolla
Aunque el cliente “siempre tenga la razón”, hoy uno del grupo de los imbéciles se quiso pasar de listo hablando con una encargada:
-Son 89mil.
-¿Y no hay oferta aquí?
-Ya al total le hicimos el descuento.
-¿Y eso es todo?
-No le estamos cobrando las cajas, los envoltorios y los lazos de regalo. (Eso se cobra en casi todos los negocios).
-Tú me dijiste que 85mil. (Primera mentira)
-No, señor. Quedamos en que eran 89.
-Bueno, toma.
Hasta allí habló con la encargada. Recibo el dinero yo, lo cuento y hay 80 mil, volteo:
-Señor, son 89mil.
Registra sus bolsillos y empieza a sacar billetes arrugados, monedas y papeles. Entrega un muñuñito de dinero, lo cuento y hay 4 mil bolívares. Por un momento me apiado y pienso en hacer una sobre oferta, un “deje así, feliz navidad”…
-Bueno, aquí hay 4 mil, señor.
-Claro, y ya yo le di a la chica los 85, así que eso completa 89. (Segunda mentira, adiós cualquier consideración).
Toma los regalos para irse…
-No, señor, lo que yo conté fueron 80 mil bolívares.
El señor mete la mano en otro bolsillo, saca su cartera, la abre y sí tiene billetes, sí tiene dinero. Allí su tercera mentira. Saca un billete de 5 mil y lo entrega. No pude contenerme y al recibir el dinero se me salió lo siguiente con doble tono de gerente e interpelador. Puedo asegurar que no era yo, o era más yo que de costumbre (es decir, un niño maldito y un poquito cabrón):
-Vale. Pero ahora, ¿usted puede asegurar que le dio a la chica 85 mil bolívares?
El imbécil hace que duda o se duda la trampa, cambia el tono a uno más descuidado, empieza a ver a los lados.
-Bueno, asegurar no puedo asegurar nada.
-Sí, pero usted es el cliente y es su plata. ¿Entregó el dinero o no? Porque quiere decir que se nos perdió a nosotros entre el mostrador y la caja.
-No, no. Yo no puedo asegurar nada (responde arrecho).
-Como quiera, pero está acusando a una encargada de algo serio.
-No, no. Deja así.
Agarra su regalo y se va arrecho. Puedo descargarme en groserías con el resto de los que estábamos tras el mostrador. Me reclaman que me haya puesto “a pico y pala” con un cliente. Me sigue molestando la mentira y la viveza criolla tan a la ligera, pero además el abuso contra todas las encargadas jóvenes, inocentes y bonitas que están ahora laburando para redondearse la navidad. Pocos minutos después vuelve el hijo de puta con un “bueno, dame la factura, pues”… se la hacemos y se va. Fin del episodio.
No me molesta la gente que pide ofertas, aunque esto sea una “costumbre” que ni de vaina se les ocurre aplicar al visitar un médico, comer en un restaurante o comprar en tiendas donde la atención no es tan personal. Las ofertas se hacen, y se hacen con gusto, dentro de un margen racional de ganancia. Pero me molestaron los métodos para la insistencia. De travesura pasó a juego de autoridad; con su porte, edad y tamaño, el cliente creyó que podía encimarse para salirse con la suya ante gente joven. Error. Y no teman, suelo atender bastante bien a cualquiera que venga, porque como dice la máxima capitalista completa: “El cliente siempre tiene la razón, si tiene el dinero”.
Las hallacas vienen en bolsa plástica
Para cerrar el punto con la imagen final de la escena familiar. En mi casa no se hacen hallacas. No nos reunimos el 24 a hacer toda la comida de la noche. Ese día se trabaja y se trabaja duro, hasta las 8 de la noche o más con la santa maría arriba, porque siempre hay alguien que a esa hora tiene el gusto de ir a llevarse lo que quede y créanme, a esa hora de necesidad y urgencia ustedes también quisieran un buen negocio abierta que les cubra el descuido. Las hallacas vienen en dos modalidades, las que compramos o las que nos regalan, pero siempre vendrán en bolsa plástica. Así, las amarillas son las de fulana, la negra de mengana y azules son las deliciosas de ya sabes quien.
Mi madre es española, por lo que ni queriendo podríamos hacer unas hallacas sin ayuda, menos mal que amig@s no nos faltan. Por eso mismo no es nada raro que un 24 de diciembre podamos comer pescado, o pavo con tortilla de patatas, porque entiéndase que no tenemos tiempo para éso ese día pero venimos con un hambre atroz. Afortunadamente Margarita, que es una mulata preciosa y fuertezota cocinera de un restaurant conocido, tiene años matando un cochino en su casa del que nos trae a buen precio y con cariño el pernil ya adobado. La costumbre dice que antes de que abramos el negocio en la mañana, dejemos el pernil en la panadería de enfrente que es de unos viejos vecinos portugueses que nos hacen el favor con sus grandes hornos. En la tardecita se busca el manjar navideño, se le compra a ellos por supuesto el pan de jamón y las demás cosas y se lleva a la casa. Total, entre comerciantes nos entendemos, luego ellos nos compran los regalos en la tienda.
Lo mejor de los 24 y la navidad y de diciembre es que nos reafirman que a pesar de que la familia sea enorme por ambos lados, lo principal es que estemos nosotros en casa y eso nos baste. Si alguien se quiere sumar, pues tiene la puerta abierta y cerveza fría en la nevera, pero en principio no nos hace falta salirnos de nosotros para pasarla bien en cualquier momento. Otro de los goces de esos 24 cuando la cena sí es de gentío tras la intensa jornada laboral de los últimos días, es que no se ponen de acuerdo y seguro terminamos comiendo bacalao con pernil o mezclando garbanzos con ensalada de lechuga. No hay problemas con la diversidad. De hecho, llevamos varios 31 de diciembre (menos el del maldito paro petrolero de 2002) yendo a la playa solos donde cenamos paella descalzos y en franela para recibir el año nuevo. Y no, no nos hemos muerto por sacrilegio gastronómico.
Eso es la navidad de un comerciante, uno de esa clase media que no cree en pájaros preñados o barrilitos de huevos de oro y cuya filosofía es “si no se trabaja hoy, no se come mañana”, y que vive de su propia capacidad de trabajo, sin sueldo fijo. Solo somos dependientes de las demás clases trabajadoras, si a la sociedad le va bien, a nosotros también en consecuencia. Recuerden que (en la mayoría de los casos) los regalos son lujos adquiridos tras cubrir necesidades.
Será el año que viene que quizá pueda pasar la navidad de un periodista… sin dejar de ser comerciante en los ¿tiempos libres?
Mientras tanto, amigos y amigas, estoy a la orden.
Les deseo unas felices fiestas, sin accidentes ni borracheras de mierda, sin asaltos ni robos de gente que también quiere ganar lo suyo en navidad… y sin discusiones políticas estériles en la mesa donde se come. Algún Panchito Mandefuá irá a cenar con el niño Jesús, es una deuda que tenemos todavía.
Pd. No dejemos de agradecer a Santa Tecnología que nos pueda colocar muy cerca de aquellos que geográficamente no están. Está servida la mesa de la comunidad digital: arriba el big bang blog.
Pd2. Sí, quiere decir que estoy algo falto de tiempo y offline. Pero si no se ejercita, el músculo del tecleo se atrofia.
Pd3. ¿Puedo pedirle algo aunque sea a los Reyes Magos? Quiero un nuevo diseño para este blog.
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Muy bueno tu post, y realmente estos días para los comerciantes deben ser una locura total…Felices fiestas
De haber sabido la ocupación de tu familia, no me embarco con los que me hicieron los anillos de boda. Post muy bien escrito y muy narrativo, pero me indigna la viveza que cuentas. Se me caería la cara de pena haciendo eso, más si tengo dinero. Qué miserable ese tipo.
Usted se va, pero siempre llega por la puerta grande. Gracias por permitirnos conocer de tus navidades, por tu relato tan sincero y tan honesto..
No me queda más que desearle, a usted y a su familia, una navidad que sepa a rico y que deje recuerdos con aroma a pino en sus memorias.
Un abrazo de Santa! Y gracias a la Santa tecnología por este año!
Bueno, eres de los que están em la otra esquina, pues bien, algunos disfrutan y otros trabajan, todo depende de lo que hagamos, y sí lidiar con clientes es terrible!
Feliz navidad
Wao!!! De verdad que es una navidad distinta pero dentro de todo se escucha divertido. De la viveza criolla que te puedo decir…es una costumbre ancestral en esa tierra de des…(perdón)…gracia.
Gracias por compartir tu navidad y … Felices fiestas
Beshosssssssssssss
Luis Carlos yo solo te digo que casi me arrepiento cuando pedí pasar mi primera navidad como periodista….fue una guardia terrible y me quedé hasta las 11:00pm del 24/12 en la redacción…terminé cansadisima y lo peor era que me tocaba la guardia del primero de enero, no te puedo contar!
Pero siempre vale la pena, a fin de cuentas, ES NAVIDAD!!!
Un abrazote inmenso con mis mejores deseos para ti!
Feliz Navidad Pupuso!
Durante mi adolescencia también me tocó estar del otro lado del mostrador atendiendo los 24D, hasta tarde, a los compradores rezagados. Recuerdo una vez que llegamos a montar el arbolito y terminamos de adornarlo justo a las 12!
Aunque era agotador se hacía con gusto porque se trabaja en familia!
Saludos y Feliz Navidad!!!
Si me das tiempo, tu nuevo diseño estará listo para que lo estrenes en año nuevo. Me la he pasado buscando imágenes que me gusten, y debería contar con tu prescencia para irlo haciendo y mostrándotelo mientras va tomando forma, como hacemos el Nuez y yo, pero ya veré cómo y cuándo sucede ese milagro de encontrarte fuera del comercio (puedes terminar como hijo del blogo y harmano del dov, que tienen esa vena natural por herencia).
Ora sí, desde mi casa, la que conoces, desde mi pc que está siempre a la oLden: Feliz Navidad Woodstock
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|||! :-*
Que te traigan más de lo que pides
Bueno Luis, que pases unas bellas naviades tu tambièn!!!!!!!!!
besitos
CARI
Feliz navidad!
Mi estimado:
Ya creo que es trabajo duro, me sentí más o menos agotada ante el nivel de detalle de tu relatoría. Cansados [pero revitalizados por la "labor cumplida"] bien espero que celebres una super feliz navidad junto a los tuyos.
Un abrazo gordotivísimo,
Curioso. A los que ven la vida en blanco y negro, bien le viene una descripcion como esta llena de matices. Tambien en la economia hay de todo. feliz navidad
Conseguí una medalla de ganador en boxeo que dice Luis Carlos PERO no se que significa.
Feliz Navidad!!!
Un 24 largo…. Feliz Navidad.
Me parece excelente tu cuento y me parece ch’evere pasarlo así…con la gente que uno quiere y conq uén se lucha. Un abrazote
para los comerciantes estos dias son de trabajo fuerte y estresante, pero lo importante es que entre lo que cabe ustedes a su manera disfrutan en familia. Feliz Navidad
Y bueno, qué te puedo decir? nosotros hemos estado (los 4 gatos que somos en mi casa) en ferias itinerantes de esas, las llasmadas “ferias decembrinas”. Horarios de 10 a 9 por 15 días (exporegalos) 4 navidades seguidas y ferias varias en otros momentos del año. Se trabaja duro, se cubren turnos, se bosteza mucho, se aburre uno mucho a ratos y se espera ansiosamente en otros. Mi papá y yo éramos los que más vendíamos y mi mamá y mi hermana daban “el toque” a veces. Pero esas “vivezas” que a mí me da por llamar “abusaderas”, y muchsas más, son moneda corriente en el comercio. no quiero hablar de los “paquetes chilenos” qu emontan entre 3 ó 4 personas, los billetes falsificados, los regateos “a juro” y las devoluciones que hace a veces la gente porque se ponen brutos y a uno lo arrinconan hasta entrarse “a pico y pala”. Al final, uno se convence de que esa persona no se merecía esa mercancía y llega otra persona, hecha todo amor y toda honestidad, y se lleva esa mercancia que el otro cliente regateara tramposa y malamente… y se va hecho una sonrisa y pura felicidad.
Cosas así, le recompensan a uno las piernas hinchadas, los bostezos, los fastidios y las várices brotadas. Uno, como el que entrega flores, sólo ve gente con ojitos brillando de ilusión y sonrisas amplias luego de comprar aquello que les gusta. Lo que pasa es que el comercio, como las rosas, tiene sus espinas.
un abrazo de feliz año!