Meme: Cinco cosas que ni yo sé de mí
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Género, Pdp | Posted on 24-01-2007
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Atendiendo al meme de las 5 revelaciones personales para la comunidad de blogs, pongo a la orden un quinteto de dudas. Estas son cinco cosas que ni yo mismo sé de mí. ¿Cómo decirles que es más sencillo hablar sobre lo que no se conoce?
Números a la orden.
Letra 1. No comienzo a entender siquiera por qué tengo una agenda líquida y absolutamente flexible para el trabajo, la familia, los amigos… Soy capaz de llevar encima decenas de “por hacer” e irlos acumulando y moviendo de prioridad, quizá esperando que entre ellos mismos se eliminen. Para el caos falta poco. Parece que viviese en constante azar de horarios. Esto me provee una feroz paciencia, que combinada con el gusto y el placer de hacer las cosas, se acopla en una respiración acorde y al compás. Todo este menjurje de presencias me convierte en un desaparecido, como decía Manu Chao, o un Droopy ubicuo. En otras palabras: soy el conejo blanco de Alicia en el país aquel, que no es nada junto a este. Y llego.
Número B. Me como las uñas. Y no es por nerviosismo ni nada que sea racional, por lo tanto sigue siendo inentendible. Ni siquiera es la fuerza de la costumbre o la imitación de una conducta familiar. Parece más cercano a la emoción o el ocio. Sin embargo, me provee mayor pulcritud y factor humectante en la piel.
Letra 3. Dicen las buenas lenguas que tengo un sátiro enorme que va más allá de mi propia capacidad para controlarlo. Es un individuo que me constituye con razones aparentes de tomar control de las situaciones. Resulta tan opaco que en ocasiones se torna egoísta a la hora de dar alguna explicación. De hecho, si usted no entiende este párrafo, ha de ser que lo escribió él para reírse en su cara. No tengo la culpa.
Número D. Guardo en los genes el cromosoma del cabreo. Cabrearse es estar vivo. Por lo que el grado de humor que puede encontrarse en mí está poco equilibrado en una balanza entre el humor bueno y el malo. Tanta paz y tanta insistencia cuasi rosa se deben a que no sé por qué razón, soy muy bueno siendo un mal humorado.
Letra 5. No sé en qué momento ni por qué me convertí en una amiga para mis amigas. Una amiga con pipí, claro está. Ese carácter de espía que me acompaña en tantas dimensiones de mi quehacer se manifiesta en asuntos de género masculino-femenino como si fuese una lesbiana. Así me he declarado: un hombre lesbiano. Que no un eunuco. Antes de introducirme en los estudios de género, ya me habían comentado que ciertas construcciones lógicas y formas perceptivas resultaban más femeninas, que no hormonales. Que diga mi novia.

