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La frontera con Colombia les manda saludos
21 March 2007Hace horas bajamos del avión. Cinco días que parecen un año. La libreta de apuntes quedó por la mitad. Es muchísimo el material por procesar. Más de 300 fotos. Videos. Documentos para el estudio. Horas de entrevista. Apoyos. Articulaciones. Nuevas camaraderías y mucha complicidad cautelosa.
La situación de frontera entre Colombia y Venezuela empapa tanto el alma que la hace chorrear. Podría pasar un mes posteando sobre eso. Así que prefiero hacerlo por posts cortos. Analizando distintos aspectos.
Vimos sonrisas de niños, tranquilidad de refugiados, tensión de solicitantes en espera de respuestas (son los más), perseguidos, temor, hogares que son refugios y amparo, vimos también el desamparo del abandono del Estado, el peligro de muerte que significa poner una mala palabra en un artículo de prensa. Seguimos aprendiendo la cautela de reservar nombres, saber preguntar y a pesar de todo, seguir adelante.
Preguntas de entrada para los posts que vienen:
¿Qué tiene que pasar para que el Gobierno venezolano asuma públicamente la presencia de Guerrilla, ELN, Farc, FBL y militares corruptos en la zona fronteriza? ¿Qué política debe aplicar el Gobierno en lugar de la omisión, el desconocimiento y el olvido del Alto Apure?
Gracias a ustedes por estar.
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Buenas preguntas para arrancar. En este espinoso asunto lo lamentable es llegar a pensar que exista la complicidad del gobierno en todo esto. Nuestra tendencia oficial de imaginar complots y conspiraciones nos podría poner a pensar muchas razones por las cuales la guerrilla y su presencia en Venezuela son un negocio más que rentable. Ahí tienes como nuestro último “lío” con Colombia es que el canciller de allá dijo que las FARC tienen como líder ideológico a al presidente de acá. ¿Cómo hacemos para no pensar que esas simpatías han generado mucho más que declaraciones huecas? ¿No es factible pensar que, siendo Uribe tan amigo de Bush, y siendo el gobierno venezolano amante del “integracionismo latinoamericano”, sea el propio gobierno venezolano el que colabora con la guerrilla?
Saludos…
No me corresponde responder a esas preguntas, ya que las mismas van dirigidas al Gobierno. Sin embargo, quiero atreverme a adelantar una conclusión (a lo cual creo que tengo derecho después de haber vivido en la frontera, cosa distinta a visitarla en un tour): la solución a la compleja situación en la frontera no es la persecución en caliente y la represión contra todo lo que huela a guerrilla. Eso lo hicieron varios gobiernos en el último medio siglo y el resultado era de lo más “conveniente”: asesino o desaparezco a la mitad de la población para que la otra mitad viva en “paz”.
Por lo demás, no creo que el Gobierno venezolano peque de omisión en esa frontera, pero de ser así ¿qué cosa significa no-omisión? ¿Cuál es el opuesto de “no intervenir”? ¿Intervenir cómo?
Jogreg: Yo todavía no sé qué pensar. No estoy haciendo escritos definitivos sino poniendo piezas para ver luego cómo las ensamblo. No hay sentencias sino inquietudes. Y darte más detalles sería tubearme los posts que vienen. Y sobre todo, insisto en la palabra Gobierno no como “Chávez”, sino como la institucionalidad que debe actuar en lugares donde no las hay y las debe haber. Así deschavizamos la discusión y ganamos al final más. Pero sí, la omisión por la que la gente está muriendo sólo juega a favor del miedo que alimenta a la guerrilla.
José Roberto: Aquí pongo a mis lectores el link a tu libro, que igual pueden conseguir gratuito en algunas Kuai-Mare.
Estoy de acuerdo contigo: la solución no es barrer con lo que huela a guerrilla. No creas que propongo “mano dura” y más balas, quiero respuestas, y sobre todo respuestas que mejoren la situación tanto de los refugiados colombianos como de los venezolanos condenados a la pobreza y el olvido institucional.
Intervenir en ese caos es empezar, por ejemplo, a brindarle seguridades estructurales a la gente por allá.
Te espero por acá más seguido
Yo me salgo del tema para decirte que te cuides mucho. Seguimos leyendo y pendientes.
Y usted sabe mi Duque, ya a usted lo leí
No sé, uno quisiera ensayar más que una respuesta y sumarse a la colaboración. El tema de no asumir es semejante a no darse por enterado, es similar a dejar de hacer, porque así se hace más fácil escurrir el bulto. Es como cuando te preguntas por qué carajos en Guatemala renuncia el Ministro de Interior ante la elevación de los niveles de inseguridad y en estas tierras buenas no puedes esperarte ni un ápice de mea culpa de algún funcionario con jerarquía cuando revisa una página de periódico los lunes.
El silencio es un gran cómplice. El señor Duque opina que el asunto no está en aniquilar a una mitad para que la otra viva feliz y lo asiste la razón ¿Pero por qué hablar de mitades, cuando el problema es un todo? La omisión no puede escudarse en el hecho de que intervenir sea difícil, porque para eso están los estadistas, los planificadores, los conciliadores y también porque no, los encargados de hacer que se cumplan las leyes. ¿Que la solución esdifícil?. Lo es. Pero en algún momento y como consecuencia de alguna fórmula bien concebida y aplicada debe revertirse esa política del imperio del terror en algo mucho más sano que el caos.
No sé, la indiferencia nunca es buena consejera y es como si metiese de frente la mano en este tipo de situaciones…
Bienvenido de vuelta, qué bueno que en buen estado!
Y bueno, permíteme corregir una injusticia, en la que sí incurrí por omisión: creo que escogiste el camino bravo y por lo tanto el más honesto, y no me refiero sólo a los caminos de la frontera sino a los del periodismo. Felicitaciones.
El problema del desarrollo de la frontera y su resguardo es una cosa… El problema ideológico es otro. Y en el segundo caso, lamento tener que “chavetizar” el problema. Porque no me extraña que cualquiera de los gobiernos no haya podido dar con una solución. El asunto es que menos me extraña que “este” gobierno haya puesto reparos, considerando las afinidades ideológicas que existen. Y el problema es que será “este” gobierno el que tendremos para los próximos seis años… al menos. ¿Quieres decir que nunca se ha hecho nada? Maravilloso. ¿Vemos el futuro a ver que nos depara?
Sin duda alguna, la guerra en la vida como en el periodismo, más allá de compromisos sociales o ideales que quisiéramos compartir, es una lacra inevitable al día de hoy; no por el hecho de “no poder”, sino por el “no querer”
Sobre el tema que aquí tratas, sin duda es necesario hablarlo hasta la saciedad y que, tarde o temprano el mundo despierte de esta pesadilla en la que nos hallamos inmersos; pero temo que sinceramente la felicidad nunca llegue a las caras de los refugiados; al menos no la felicidad que alguno de nosotros tenemos el placer de disfrutar.
De cualquier manera, buen trabajo.
Yo caída de la mata! Ya regresaste!
Me parece coherente el tema a tratar frente a la situación de los refugiados, sin embargo es de resaltar que a estas alturas del conflicto Colombiano no se sabe de la complicidad del gobierno en este asunto. Hay que decir las verdades como son, el unico problema es la censura que pueda llegar a ser impuesta a causa de esta. El hecho es que la guerrilla Colombiana esta ingresando y en varios casos, utilizando el territorio venezolano como refugio de las fuerzas militares.