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Los niños del puente
23 March 2007Frontera colombo-venezolana.
No tengo fotografía para este breve cuento. Pero seguro serían ojos de niños. Ojos de niños tristes y confundidos. No hay foto porque sencillamente la imagen es muy fuerte, y porque fue vista y oída detrás del vidrio de un vehículo.
Eran cuatro ellos. Niños y niñas. O niñitos y niñitas, porque en tamaño uno seguía a otra y ninguno tendría más de 6 años de edad. Estaban en el paso de un puentecito de piedras y sin asfalto que va a un pueblo perdido en la ruralidad del estado Apure.
La mano se les estiraba cuando pedían dinero “pa’ un jresco, un jresco”. El religioso que iba con nosotros le dijo dos o tres cosas al menos peladito y seguimos camino a la misa de las 5.
Allí contó sus historias:
Mataron a su padre hacía poco tiempo por estar vinculado a uno de los grupos armados que operan en la zona. Así que la madre y sus muchachos vinieron a Caracas pero se regresaron porque esta ciudad de mierda es hostil con la pobreza extrema y los desamparados.
Al regresar a la zona y establecerse en un ranchito, los guerrillos volvieron una noche y asesinaron a la madre frente a los niños del puente.
No sólo la vieron morir como a su padre, sino que por la noche oscura y el terror y el tamañito que pueden tener cuatro huérfanos, no tuvieron otra alternativa que amanecer junto al cadáver hasta que alguien los descubrió al día siguiente.
Hoy parece que los cuida una abuela, porque el consejo de protección del niño, niña y adolescente no respondió sobre el caso, (o está muy ocupado multando humoristas en Lara). La gente que se considera vinculada con grupos armados se topa con 10 veces la burocracia que los demás en nuestras fronteras.
La abuela deja a los pollitos a la buena de Dios, o de un cura que le da un mercado que recibe puntual. Pero los cuatro huérfanos del puente siguen allí. Pidiendo para un jresco. Buscando entre las piedras y el polvo del camino quién sabe qué juguete que nunca tendrán.
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Perdoname el francés, pero ojalá el desgraciado de chávez y sus secuaces pasaran por estas desgracias por lo menos de cerquita a ver si les duele el alma que no deben tener.
Ese desgraciado se llamará asi hasta que se muera porque él mismo dijo que si año de su mandato habian todavia niños en la calle se quitaba el nombre.
Ojalá se quitara la cabeza de un plomazo
No podría ser más triste porque no hay manera. Es una historia de abandono, no hay más. Abandono y desconocimiento, porque es Venezuela la que olvida, abandona y desconoce que allá también hay venezolanos. Es como si uno desconociera que tiene el pancreas o la bilis, y por tanto, no hacemos nada por ello. Es una tragedia, en serio.
Gracias Luis Carlos por mostrarnos la cruda realidad. Muy triste. Sobre todo por el destino de esos niños, por su sanidad mental, por lo que habrán de ser mas adelante…
la pobreza en Colombia y en latinoamerica. no hay palabras para describirla o mas bien hay muchas, pero para acabarla no hay ninguna. y lo peor es que los que sufren son los niños que crene en medio de una infancia reprimida y desolada, sin la solidaridad del mundo y del gobierno.
Me parece un artículo que toca una realidad a partir de una crónica. M e parece interesante el hecho de hacer un trabajo periodístico desde la frontera colombo-venezolana.
La verdad muy cruel… yo tengo 17 años y estoy buscando una historia mas o menos parecida a esta para el colegio. soy d Argentina y la verdad aqui se vive la pobleza como si fuera normal, uno ya esta acostumbrado a ver un niño viviendo en las calles, durmiendo en las puertas d los edificios, niños pidiendo monedas en los semafaros.. y creo q uno a esas cosas jamas deberia acostumbrarse porq no es algo NORMAL… pero estos gobiernos que cada vez roban mas nos llevan a que estas cosas sean como son y no poder vivir como deberiamos. muy triste la realidad ..