Muhammad Yunus en Venezuela
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Polarización, Política | Posted on 14-05-2007
6
El premio nobel de la Paz 2006 estuvo en Venezuela y no pude asistir a su acto. Sin embargo, gracias a un desgraciado accidente de tránsito, pude escuchar íntegro su discurso ante el público de Banesco estacionado en la autopista Caracas-Valencia de noche.
Dos observaciones sobre el evento, todos de usos políticos.
· Seguramente Banesco no previó lo insurgente que podría ser Yunus al hablar sobre su experiencia con los bancos, el capitalismo y la pobreza, cuando ellos mismos son un banco tradicional que sostiene ese sistema. La incongruencia de invitar a alguien que con sus palabras y su experiencia critique las prácticas bancarias, se ha querido tapar de dos formas: Diciendo que Banesco hace Responsabilidad Social, y que tiene programas de microcréditos para pequeños empresarios… y mediáticamente, dándole el giro a otras declaraciones del nóbel cuando dijo que los bancos populares no deberían estar en manos de los gobiernos.
La primera es una falacia, porque Banesco con sus nuevos programas mantienen la estructura de siempre, pero a menor escala. Y lo segundo pues es lo típico cuando se quiere capitalizar políticamente un hecho cualquiera.
· Sobre el Gobierno, anotaba cuando escuchaba a Yunus: “La gente del Ministerio para el Poder Popular de Economía Popular debe estar orgasmeando con lo aparentemente Yunusiano que es el chavismo”. Porque creer que las luchas por los pobres de Bangladesh hecha por ellos mismos es equiparable a la política del Gobierno venezolano resulta otra falacia. Pues mientras una profundiza en las capacidades productivas de la gente, y en la superación de la pobreza y el empoderamiento de la mujer; en Venezuela se trata más de repartir el presupuesto petrolero, jugando desde hace años con esos dineros públicos en proyectos que no terminan de cuajar.
En fin. Esto ocurre siempre que algo independiente a la política venezolana se cruza en su camino: ambos bandos querrán sumárselo. Pero aquí está el Grameen Bank, un noble proyecto hecho en Bangladesh que demuestra que el mundo puede salvarse por sí mismo. Confiando en la gente.
De resto, cuando este nobel dijo “vamos a cambiar al sistema”, los demás estuvieron de acuerdo en Caracas: todos quieren cambiar el sistema a su propia conveniencia.

