Día del periodista en Venezuela: Recojan los pedazos

Sacando cuentas, este es el tercer año en el que escribo en mi perola-blog sobre el día del periodista. Mientras sigo con el rediseño del nuevo concepto para Periodismo de paz, echo un vistazo al antes y el ahora para volver a la calle, donde he pasado el día.
En 2005 Pdpaz decía: “Atípica a otras celebraciones, este día debería ocurrir más allá de los pasapalitos en las redacciones y la champaña a fin de tarde, es un día para ver lo mucho que nos falta por recorrer. Primero, para seguir repensando esta forma de vida, después para no olvidar y remediar los excesos que aún hoy se cometen, y luego para fortalecer los lazos con una sociedad que tiene que convertirse en ciudadanía con conciencia”.
En 2006, año de elección presidencial, la candidez nos hacía pensar que: “Otro 27 de junio, pero de 1818, Simón Bolívar y un grupo de compas fundaron el Correo del Orinoco. Así parece que empiezan los proyectos editoriales desde entonces. También parece que desde entonces, en un sentido u otro, la prensa ha sido instrumento de la confrontación ideológica en nombre de la liberación, cosa que no se criticó hasta bien madurito el siglo XX, y renace en el XXI. Es preferible el plomo en la imprenta y no en el campo”.
El hecho es que no sé identificar exactamente un “punto de quiebre” en el periodismo venezolano, no podemos decir en qué momento esto se fue a la mierda y el escenario comunicacional venezolano se volvió una gritadera sin diálogo… más parece que en el fondo, como nunca hubo diálogo real, no todo se ha perdido y a pesar del abierto escenario de guerra simbólica, hay espacios aún para el ejercicio consciente y no partidista de esta profesión. Al menos eso prefiero creer.
¿Alguien explicó alguna vez esta anagnórisis?
“No sé bien, pero cuando llegué ya estaba roto”
El ejercicio periodístico en este país hace tiempo fue secuestrado (o seducido) por el eco infértil de la campaña política. Hay que decir sin cansancio que los medios de comunicación se alinearon, se entrincheraron, y actuaron en momentos cumbres de la historia reciente de este país como agentes políticos, asumiendo un rol que no les correspondía.
Es una factura costosa que todavía hoy y por mucho tiempo más va(mos) a pagar, y tiene que dolernos.
Recojan los pedazos porque la política esquizofrénica nos tiene divididos en dos bandos con sus propias narrativas de lo que ocurre. Hoy se montaron dos espectáculos de calle a los que me aproximé desde esta mañana:
Los periodistas chavistas, comunitario/alternativos, empleados públicos empujados y otros colectivos progubernamentales como los transportistas, estuvieron en la plaza Bolívar celebrando porque la libertad de expresión “ahora sí es del pueblo”.
A pocas calles de distancia, una marcha frankenstein se hacía eco en contra del Gobierno y a favor de “las libertades secuestradas”. Iria comenta la mescolanza de gentíos que hizo tan confusa esa marcha opositora, llena de partidos políticos (con adecos insepultos como arroz, por ejemplo) y un montón de gremios más que se subieron al portaaviones del Día del Periodista para gritar otra vez “pueblo, madura, esto es dictadura”, y la consigna electoral “y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer”. Cartuchos perdidos
El periodismo bueno no es el que defiende o ataca a un Gobierno o un proyecto político. Ningún periodista le ha hecho un favor a este país dejando que su pasión interfiera en su trabajo. No hay paréntesis que valga a la hora de vivir el periodismo, cuya esencia es la misma que la democracia.
Para no hablar en general, vamos con unos apuntes:
· La alcaldía de Caracas, como acto de provocación, imprimió en pequeños librillos el código de ética del periodismo para repartirlo en la marcha opositora.
· La respuesta de la gente (bruta) fue romperlos y dejarlos tirado en el camino. Perdieron.
· En la plaza Bolívar se insistió que el mejor periódico de este país era el diario pro-oficialista VEA, un papelucho de diario por donde quiera que se le vea, que en sus años de existencia no ha podido mejorar, ni siquiera para su propia gente, su contenido y su posicionamiento.
· Entre tanto agremiado, coleado, político y gente movilizada, los periodistas no fueron protagonistas de su propia marcha en su propio día.
. Las consignas de calle más fuertes e insultantes fueron: “Hay que estudiar, hay que estudiar, y el que no estudie a chavista va a parar…”, y “Así, así, así es que se gobierna: dicen los chavistas revolcándose en la mierda”.
· La concentración roja clamaba por medios de comunicación con valores socialistas, pro-revolucionarios, y con la ética que han mostrado los medios oficialistas hasta ahora. Inconsistente.
· Es innegable la aparición de nuevos medios de comunicación comunitarios, que representan experiencias a las que no nos hemos aproximado para comprender en su totalidad.
· Ante el desastroso cascarón vacío del Colegio Nacional de Periodistas, han aparecido otras agremiaciones periodísticas que intentan ocupar ese espacio, aún sin articularse, aún muy tímidas: Periodistas por la Verdad, Espacio Público, Instituto Prensa y Sociedad, Expresión Libre, Periodistas en Defensa de la Libertad de Expresión, el desaparecido Los del Medio… entre otros.

En tierra bloguera
En el colectivo de blogs venezolanos, todavía nos falta concretar un directorio de blogs periodísticos y páginas web dedicadas al tema, punto en el que ya estoy trabajando. Sin embargo hay algunas opiniones que sería bueno no dejar pasar:
· José Roberto Duque expone con algunas letras de más que el periodismo en Venezuela está muerto, y junto a su Misión Boves, hoy nos invita a ver la Autopsia.
· Katiuska, periodista de El Nacional ¡con blog!, expone el grave problema del cierre de fuentes oficiales para ejercer el oficio a diario. Esa es una de las luchas más puntuales y urgentes que debe dar el periodismo venezolano, o quienes quieran asumir seriamente el asunto.
· El tío Enigma, haciendo gala de su inconformidad militante, expone por qué fue vomitar y tirarse un peo en la marcha de hoy. Quizá este otro artículo sobre las elecciones presidenciales y la traición del periodismo expliquen mejor sus razones.

Recojan su pedacito de verdad, su trozo de verdad incompleta, abra un blog o compártalo por mail y veamos si las piezas empiezan a encajar. ¿Tiene la intención? Pues aquí están los medios para hacerlo. Este es el mejor momento y el más entretenido para hacer periodismo. Para conversar de forma pública, sencillamente.

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27. junio 2007 by Luis Carlos Díaz
Categories: Periodismo, Política, Venezuela | 18 comments

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