Paz
Posted by LuisCarlos Díaz | Posted in Di.agnóstico | Posted on 23-12-2008
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Paras el trabajo. El periodismo político deja de ser un ejercicio diario. Reposan los sensores. Te encuentras con el país no inventado.
Y la cosa no deja de ser interesante. La enmienda constitucional que le permitiría la reelección continua y vitalicia a Hugo Chávez suena a lejos. Pero ya hay posiciones asumidas. La gente quiere navidad, pero no se divorcia de la contingencia de otro escenario electoral sacado del sombrero de la conflictividad en la que nuestro gobierno militarista se crece como estrategas del conflicto. Pocos salen a la calle a cambiar de opinión.
Van dos anuncios políticos de repercusión simbólica y monetaria estos días: se va a recortar el cupo de dólares para que los ciudadanos venezolanos tengan limitado, aún más, la cantidad de dólares que pueden usar al año (actualmente esta mierda de sistema te obliga a tener tarjetas de crédito y te restringe a sólo 400$ al año en compras por internet, por ejemplo). La segunda es la expropiación de un Centro Comercial en Caracas a pocos meses de su inauguración. Para el Gobierno ha resultado un buen negocio comprar buenos y apetitosos negocios. Combate el capitalismo con un capitalismo de Estado que pese a las crisis severas se mantiene en un colchón petrolero que mermado y todo flota en el fango.
La gente quiere navidad, pero la guerra de micrófonos, la tensión inventada, le queda muy bien a los políticos. Todo estará bien para ellos mientras la gente se pelee por un pernil de cerdo en un mercado subvencionado por el Estado, cuando los problemas reales están en otros niveles, en otros espacios más importantes. Pero explicar y educar no es la prioridad electoral.
La gente en la calle quiere navidad, pero está en campaña. Es un diciembre sin tanta anestesia y borrachera presupuestaria, parece. Sólo sé que el 2009 estaremos trabajando más y más duro. Sólo asomarse ya genera gustito, pero será en dos semanas que se reactiven los sensores. Estos días he estado en otro de mis elementos naturales, el comercio, y me encuentro con un país productivo, un país capitalista con dos cojones, un país de consumidores. Es la patria de los pequeños capitales que quieren garantías y quieren seguridad, ¿la tendrán? Parece que se niegan a que les digan no.
Pero tenemos un problema que mi papá ha verbalizado muy bien: Los chavistas están ciegos y los opositores son sordos. Unos no quieren escuchar razones y los otros no quieren ver la realidad.
Que la navidad les traiga lo que crean que les falte. Un lazarillo no vendría mal.




