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Divorciados de la realidad
21 February 2008Hoy hablamos con un diputado de la Asamblea Nacional que nos dijo que en Venezuela no había desabastecimiento sino “una sensación de desabastecimiento” causada por los medios de comunicación y restringida sólo a Caracas.
Los teléfonos del programa de radio no dejaron de sonar. Pude anotar unos 30 mensajes de texto de todo el país.
Hay crisis con los alimentos y el Gobierno maneja muy mal el problema. Juega a la semántica diciendo que hay acaparamiento en lugar de poca producción. Culpa a los productores privados mientras insiste en que la empresa petrolera, los militares y otras instituciones estatales se encarguen de vender pollo, carne y productos importados.
Regaña a los medios de comunicación y en paralelo maneja un discurso violento que ha escalado episodios de pobladas contra abastos, una crispación general y hasta rastros de xenofobia popular cuando la gente acusa a comerciantes portugueses, productores italianos, vendedores árabes, locales chinos y contrabandistas colombianos de generar el desastre.

Están desorientados y sin saber a dónde golpear. Porque además creen que todo se trata de golpear, todo es un conflicto, todo episodio es una buena excusa para seguir con la gesta épica contra el Imperialismo, contra el sistema Capitalista y cualquier otro fantasma creado para desviar la mirada de problemas más reales y urgentes. El chavismo se creyó el cuento de años anteriores de que se crece en la batalla, y desde la derrota del diciembre pasado parecen desconectados de la realidad.
¿El último invento?
Que sean las comunidades las contraloras de los abastos, negocios y puntos de venta. Se estatiza a una sociedad. Se aumenta la desconfianza vecinal. Se promueve el revanchismo de clases.
El diputado nos insistió en las mismas excusas de cartilla al caletre de todo funcionario público hoy día:
- Es que los productores no quieren producir para desestabilizarnos
- Los colombianos se llevan los alimentos al otro lado de la frontera
- Hay gente que compra mucho de un sólo producto y lo lleva a casa
- Los venezolanos aumentaron su consumo, porque el desempleo bajó a 7%, y están comiendo más que antes.
Siempre olvidan la razón principal del desabastecimiento: El Estado mantiene un control de precios sobre productos básicos. Un control de precios que produce pérdidas al aparato y la cadena de productores.
Mientras tanto subsidian la importación masiva de productos extranjeros. Las famosas bolsas de comida revolucionarias contienen productos comprados por el gobierno en Estados Unidos. Es decir, terminan financiando más a un productor de Iowa que a un campesino del Zulia, donde tienen años pidiendo una simple carretera para poder sacar las cosas que producen en zonas rurales.
Están tan perdidos que se han inventado más y más controles sociales, más husmeos en las libertades públicas. Ahora un mercado estatal, PDVAL, tendrá registros de los compradores, para que no vuelvan el mismo día o no excedan una supuesta cuota semanal. De allí a cartillas de racionamiento sólo hay el juego semántico de la revolución.
Puedes encontrar más de 10 marcas de aceite de oliva, pero es raro conseguir ni una de maíz, girasol, coposa, o cualquier otro más asequible. Lo mismo ocurre con la leche que hace meses es un agente de contrabando y ha generado heridos y disturbios.
No se incentiva la inversión nacional porque la desconfianza ha aumentado tanto como la inflación económica. Y además el control de cambios, ese que cumple 5 años limitando la compra y venta de dólares en el país, genera muchos retrasos burocráticos para poder importar cosas urgentes. Si no eres Estado, la tienes difícil.
Hoy Chávez da una cadena nacional para desmentir titulares de prensa. Para desmentir la realidad que golpea a la gente que hace colas para comprar cosas. Se presenta como el gran benefactor, como el repartidor de riquezas, como el dueño de una hacienda. No es un Presidente que gerencia, sino que ordena. No negocia sino que decreta tras amenazar.
¿Sus armas? Lo ha dicho: un ejército y un pueblo que lo sigue… ¿tendrán hambre cuando venga el supuesto Imperio a invadirnos?
Recuerdo el comentario de un amigo opositor*: “No voy a tolerar abusos de poder de Bush. Si él quiere sacar a Chávez no se nos puede adelantar en la cola”. Lo recuerdo por la cola. La vida transcurre hoy en una cola.
Los burócratas prometen que van a invertir en el campo, dicho en tiempo futuro, en participio promesa. Dicen que darán un vaso de leche a los niños en las escuelas. Joder! Yo recibí vasos de leche en mi escuelita pública en los años 90.
Chávez pide estadísticas de consumo nacional y le dan cuadros que empiezan en el año 1998. Pregunta a su equipo: “¿y es que aquí no hubo pasado?”. Y de pronto, no lo dice pero se le vio en la mirada, se dio cuenta que él es también pasado, son 9 años en el poder, ya no puede prometer como antes.
Pero Chávez no se siente poder. Es un perpetuo candidato.
El diputado mintió al acusar a los productores de no querer producir capital. Le falta el respeto al pueblo colombiano cuando lo acusa de contrabandista como si no hubiese nacionales (hasta militares) en el negocio. Acusa al pueblo de ser su propio acaparador, desconociendo el miedo y la incertidumbre que genera la crisis. Miente al sumar del índice de desempleados a los buhoneros y restar a los beneficiarios de becas estatales.
Eso en un país informal como el nuestro (50% de los trabajadores lo son), y altamente estatizado, es divorciarse de la realidad.
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No hay peor ciego que el que no quiere ver, y esta gente en su ceguera nos lleva por delante a todos
Me recuerda “las latas de Jamón del diablo” que llegaban a Cuba antes del periodo especial, según lo cuenta un trovador de esos que me gustan pero que ustedes deben estar hartos de escuchar con la propaganda del r…..n, del partido político gobernante en este turno, largo turno
Luis C., no creo que estén divorciados de la realidad…saben muy bien que el desabastecimiento es de gran magnitud en renglones importantes de la cesta básica. Pero sus propios prejuicios los obligan a asociarlos con supuestos intereses exógenos a la RRRevolución (recordemos las 3 R). Claro, los medios ya comandan la sala principal del Museo de los Pagapeos, ahora muy bien acompañados de los portugueses, árabes y cualquier otro acusado de acaparador.El problema real (realísimo diría yo) es la mentira. La mentira también es una forma de comando, ella lo explica todo y a veces nos consuela en cadena nacional.
Excelente artículo, como siempre. Sólo una cosilla, la frase “las mismas excusas de cartilla al caletre de todo funcionario público.” Estoy de acuerdo en que les falta sincerarse con sus argumentos y reconciliarse con la verdad, pero en el paquete de “todos los funcionarios públicos” hay gente tratando de hacer las cosas bien. Me restas de tu generalización?
Un abrazo
Cruzado: ¿Sabes qué me sorprende? Que más que ceguera, me parece que están alumbrados por ideas que no siempre son buenas, y en el empeño no evalúan caminos alternativos.
Mauricio: los trovadores que escucho son Virulo (que es humorista) y Delgadillo (que es inclasificable). Pero sí, la propaganda cansa. Sobre todo cuando revisas los pocos presupuestos públicos que de verdad son públicos y encuentras que hay más gasto en publicitar algunas obras que la obra en sí.
Cheo: Se nota que eres escritor. Un buen escritor. Y sí, la mentira no es estética. Desentona en esos sueños bonitos que quieren pintarle a los esperanzados.
Nina: tú no eres una funcionaria pública. Eres una de los nuestros prestada por ahora al espionaje dentro del sistema. Cuando te canses, avisa y vuelve.
Chamo… ¿Qué pasa?… Creí que ya conocías la máxima que viene directamente desde la más alta representatividad de este gobierno (exceptuando al Lord Voldemort -por aquello de que no me gusta nombrarlo-, él sí puede reclamar y denunciar al que le dé la gana, pero todos los demás funcionarios deben atenerse a la máxima). Me refiero al célebre: “Todo está excesivamente normal”.
Es terrible perder la capacidad de sorprenderse. Te lo dice alguien que se maravilla ante el pasto que crece en su casa y las hormigas que habitan en él… pero que ya duda que alguna declaración gubernamental puede llegar a impresionarlo nuevamente.