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Periodismo ciudadano y la incertidumbre de los medios
8 April 2008Se me ocurrió enviar un artículo del español Javier Barrera a algunos contactos amigos y a gente de El-Nacional.com, a cuyo nuevo Consejo Asesor asisto desde hace relativamente poco, porque me interesaba saber qué opinaban, a estas alturas del 2008, sobre los cambios que ya son en el periodismo con la adquisición de nuevas prácticas productivas a razón de la tecnología digital.
El post en cuestión se llama: 25 ideas para periodistas que pretenden que Internet no les pase por encima, y son sus conclusiones de un congreso de Periodismo realizado en Huesca y al que hice seguimiento por la red.
Me sorprenden estos altibajos discursivos en el que algunos hablan de los cambios que fueron mientras otros apenas se están enterando de las transformaciones digitales en la práctica periodística contemporánea. Más aún de los periodistas que tienen y usan Messenger, Redes para socializar, incluso un blog, y no se dan por enterados de las posibilidades que estos plantean para su profesión. Que usan Internet como relleno de notas o ver qué falto para que “nada quede por fuera” en el diario de mañana, sin ver que nadie comprará el periódico para leer lo que ayer le leyeron por radio.
De verdad es como que vayamos a distintas velocidades, algunos circulen más rápido por el hombrillo, otros vayan en moto, y al final estemos tan cansados que ni tiempo nos dio de ver para los lados en el camino. Resulta que si eres lector de medios digitales, escuchar la radio y la TV puede ser sumamente aburrido, y la prensa impresa es peor que el amor-periódico de ayer, cuando los medios no hacen su respectivo trabajo y se sudan la franela.
Entre las respuestas al mail, estaba la de una amiga acuciosa en el estudio (y las preocupaciones) por el periodismo y la forma en que se ejecuta. Me preguntaba: “¿Qué hacen los periodistas que no puede hacer un adolescente afiliado a Facebook, un investigador especializado con un blog o un ciudadano responsable con una página web?
Ese es el punto. Lo demás es mucho de la parafernalia tecnológica a la que ahora no estamos muy capacitados para evaluar y comprender. En todo caso, sigo esperando que alguien me cuente ¿qué demonios es el periodismo ciudadano? o al menos, que me diga ¿en qué se diferencia de un ciudadano activo que usa medios distintos a los que usaba Aristóteles?”
Rudo, ¿no? Mientras tanto se reunió en Caracas la Sociedad Interamericana de Prensa, a quien recuerdo que Carlos Monsiváis les dio una tunda buenísima en 2006, para dedicar una mesa de Internet a hablar del pasado, de descubrir el agua tibia, de la llegada de los blogs (un lustro después) y de las incertidumbres que los agarran con los pantalones abajo. Lo más nuevo sobre la mesa parece que fue el documento Newspaper Next: Propuesta para la transformación (PDF).
¿Pero por qué a los periodistas les preocupa tanto la irrupción de ese “nosotros” enorme que representa la ciudadanía en el nuevo ecosistema de medios? Algo ocurrió que nos puso en mapas distintos para sondear un mismo terreno. Y yo, de constante tránsfuga navegante, ya ni sé en qué puerto pongo los pies. A veces le digo a los amigos periodistas que se vengan al terreno de los medios ciudadanos, a gestionar procesos propios de la gente en su empoderamiento de nuevos medios. Otras veces toca dar créditos, y pedir que se baje un poco la voz para escuchar lo que un periodista investigador encontró y viene a mostrar.
Mientras tanto lo que hay es mucho ruido, información hasta la intoxicación y menos claridad en los debates públicos, en nombre de miles de conversaciones que arropan al mundo.
Le contestaría a mi amiga que las diferencias entre el periodista y el joven que usa Facebook o el investigador con un blog, o el reportero ciudadano… es que con el primero se supone que hay una profesionalización del proceso para lograr el producto final. Se es artista pero se trabaja con la cabeza. Hay además un acto fiduciario de la confianza social según la cual usted, por tener esa licenciatura que tiene, está capacitado para encargarse de rastrear e informar a esa sociedad de lo que está ocurriendo y esa es su labor.
Que haya gente que lo pueda hacer mejor, más rápido y por mero gusto es algo muy problema de los profesionales, no de la gente. Igual hay gente que cocina muy sabroso sin necesidad de tener un título de Chef… y abuelitos que cuentan excelentes historias sin haberse graduado de historiadores.
Porque resulta que la lógica de “contar” no depende de la certificación universitaria sino del gusto por oír a otros legar los cuentos. Y da igual si alrededor de un fuego, o en una esquela perfumada traída a caballo, o en SMS q m nviaron sta mnana. Es eso, parafernalia, pero una parafernalia tecnología que significa: Nunca antes tanta gente tuvo tantas posibilidades de comunicarse como ahora, y cada vez será más. La penetración de telefonía celular es aplastante frente a otras tecnologías, cada celular con cámara convierte en potencial reportero a quien la posea. Cada punto de conexión a internet, que es la electricidad de esta década, es una bombilla que ilumina la posibilidad de conectar con otros. Y en la medida que la Internet sea más una plataforma que un medio, mejor conviviremos en ella, como hoy conviven millones de personas que suben y ven videos, fotos, textos, música y lo que deseen. Nunca una biblioteca fue más abierta, ni más rica ni el conocimiento estuvo tan descentralizado pero accesible.
¿Qué es el periodismo ciudadano? Aunque no comparta el término, significa que por un lado la gente, con las herramientas que tiene a mano, tiene la capacidad de generar prácticas comunicativas que respondan a los principios del periodismo, y además cuenta con los canales para hacerlo. Y lo puede hacer estupendamente. Pero además es un llamado de atención a los olvidos que han tenido periodistas y medios para dar respuestas a las agendas de preocupación e interés ciudadano.
Entonces no. No nos diferenciamos casi en nada del Ágora de la Grecia Antigua, salvo que ahora mujeres, neoesclavos y cualquiera con acceso a la red puede participar del debate público. Son infociudadanos viviendo en estados muchísimo más complejos (aunque seguro en Grecia también había problemas de inseguridad, aseo urbano y presevación patrimonial), tan complejos que la radio, la televisión y la prensa no alcanzan… tan complejos que no es tolerable resignarse a que la vida te la cuente otro, y entonces se empuja, por la fuerza de una evolución natural, hacia una democratización del espacio de discusión e incidencia en la opinión pública.
De eso y muchísimas cosas podemos discutir si en esta súper autopista podemos mirar un momento a los lados para ver si estamos empujando hacia la misma dirección. La señales de tránsito no están puestas aún, pero desde atrás los jóvenes te hacen cambios de luces. ¿Vale?
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Varios puntos interesantes:
1. La profesionalización se supone que genera confianza. Dice mucho que los conectados estemos más dispuestos a creer lo que dice un par que lo que dice un periodista. ¿Quién legitima el contenido? Si un periodista es capaz de mentir (o de interpretar erróneamente), ¿quién dice que un ciudadano con su cámara digital no puede hacerlo? Por la vía de los contrarios: ¿Será que algún día veremos a un ciudadano preso por haber mentido en un medio electrónico? ¿O es que por ser ciudadano puedo calumniar que tranquilo, no pasa nada?
2. En efecto, los medios de nuestro país (que son pocos) no se dan abasto para contar la realidad. Pero de igual manera, en países donde hay muchos medios, la gente igual decide contarse el cuento a su manera.
3. No somos muchos los conectados: los medios tradicionales todavía son los más leídos, vistos o oídos por la población, así que tiene cierto sentido (cierto, no todo) que los periodistas se apoyen en lo que encuentran en Internet. Los conectados nos aburriremos un montón, pero es que la vida, como tu dices, corre para nosotros en el F1 de Michael Schumacher…
Buena reflexión, LC.
Hola. Todo un honor que enviaras mi post al Consejo Editorial. ¿Qué les pareció? Un saludo. Javier.
La labor de los profesionales sigue estando ahí, porque el acceso a la tecnología no es suficiente para hacer a alguien periodista; de la misma forma que tener aparatos en un gimnasio no hace que el masajista sea fisioterapeuta.
Las formas del oficio están cambiando, como dices, a la velocidad del bólido, pero sus bases siguen siendo las mismas. Nos ha tocado vivir el principio de la globalidad,donde las reglas de la difusión del mensaje son distintas y nuevas para todos. Las expectativas de los usuarios respecto de los medios, también.
Aparte, gracias por el enlace. Me ha dado la oportunidad de conocer tu estupendo blog. Un saludo.
¡Vaya post, tío! Que te has lucío. Yo citaré a Humberto Eco, hablando de Internet y medios impresos: estos deben opinar, ya la información está en red. Si el periodista puede hacer algo es sintetizar, profundizar, usar su profesionalización para dar otra mirada, lejos del “que no quede nada por fuera”. Pero vamos, que no es que busque en Facebook, sino que ya sea un cyberciudadano que ahora también licenciado. El gonzo 2.0, le diría.
Ja,ja el amigo-periodismo-de-paz, siempre con un paso adelante en su mística del ciberperiodismo.
Muy buenas observaciones.
Cuando salieron los blogs y luego, cuando más o menos ya había pasado suficiente tiempo para reaccionar ante su grado de impacto, me llamó la atención que en nuestro país el periodismo, en líneas generales, no había tomado conciencia de la poderosa herramienta que tenían a mano.
Pero muchos, no periodistas, sí se dieron cuenta de lo que tenían, además de los otros coroticos electrónicos que abundan hoy día por todos lados, y vaya que le han sacado partido.
Por cierto, que era a lo que iba. CNN abrió un canal precisamente que se titula CNN IReport…manda tu noticia, manda tu reportaje que nosotros te lo publicamos…
¿Te acuerdas del blog de Altagracia de Orituco que le ganó la batalla a toda la prensa nacional en las primeras horas de los acontecimientos?
¿Y quiénes hicieron las primeras fotos del movimiento de tropas y carros de combate nacionales?
Bueno saludos mi estimado…excelente post el de hoy. Para meditarlo.
Saludos Luis Carlos. No soy periodista y si a ver vamos he iniciado este viaje por la red tardíamente. Estas razones convierten mi opinión en el gesto de una aficiionada.Pero en estos “mundos” he conocido esas voces que se levantan madura y responsablemente para opinar y ofrecer su versión de los hechos. También están las otras, las que sólo hacen ruidos que a veces resultan muy molestos. Estas últimas son el común en los medios de comunicación tradicionales en los que cada día parece ser menos importante la cuestión del debate público abierto, donde se discutan posiciones ideológicas, ideas y hasta proyectos de interés común a los ciudadanos: todo se ha vuelto una especie de reallity show con muy contadas excepciones.
Me parece que la revisión de estas y otras carreras se hace necesaria. Sobre todo por la urgencia que tienen las comunidades de establecer parámetros en cuato a los valores y el poder de la comunicación.
La dificultad que tenemos ahora es que la sociedad digital tiende a anular los procesos de intermediación (…) Hoy cualquiera que saca una foto o un video o tenga acceso a una noticia, la puede colgar en la red inmediatamente. Pero todavía tendrá que haber una gestión de la calidad de esa información. En Corea hay un periódico en Internet hecho sin redacción, donde los redactores son 200.000 ciudadanos; es un gran éxito económico y participativo. ¿Qué capacidad hay de mediación o de interpretación de la realidad? No lo sé. Y vamos a convivir con estas paradojas mucho tiempo.
Juan Luis Cebrián
http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=113498