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Cómo escoger candidatos de base
8 May 2008
Sólo Hermes el Iluminado sabe cómo hará el chavismo esta vez para escoger sus candidatos a alcaldes y gobernadores.
La agenda de la urgencia presidencial siempre ha dejado de lado la elección desde las bases, la consulta pública, los cuadros regionales y la descentralización del poder. Por eso los gobernadores, alcaldes, diputados y diputadas que responden a la línea oficial (que en Venezuela controlan la mayoría casi absoluta en el Parlamento, y tienen una holgada mayoría en Estados y municipios) han sido escogidos desde el Palacio de Gobierno. Todos, los buenos y los malos, los traidores y los inútiles, han recibido la bendición de Chávez y se tomaron la fotito con él para hacer sus campañas y recibir de forma automática, por la fuerza del partido de Gobierno, el apoyo popular militante.
¿Por qué es importante este asunto? Porque gente como Alfredo Peña, Bernal, Tarek William Saab, Juan Barreto, Luis Velásquez Alvaray, Luis Tascón, Acosta Carles y tantísimos otros personajes, están o estuvieron en el poder sólo porque Chávez así lo impuso desde Miraflores.
Recuerdo una elección que fue pervertida con los famosos “Kinos de Chávez”, que eran listas para que la gente votara por numeritos de los “candidatos revolucionarios”, sin pensarlo, sin evaluarlos, sin ser elegidos desde las bases.
En otra ocasión el chavismo votó por “Las Morochas”, otro método perverso de control de poder según el cual divides a tu partido en dos, haces a la gente votar por ambos y éstos se quedan con la mayor cantidad de puestos en la Asamblea Nacional, jodiendo el sistema de Hondt que procura la “representación de minorías”, pensado para darle cabida a más voces dentro de instituciones que deberían mostrar pluralidad política. Lo que es ilegal en otros países aquí fue legitimado por el Tribunal Supremo de Justicia.
Así que vamos a otra contienda electoral. A estas alturas, ya hay alcaldes y gobernadores que tienen dos periodos gobernando solamente porque el Presidente mandó a sus bases a votar por ellos, sin evaluar su desempeño, sin que el partido, el pueblo o las contralorías les pidan rendir cuentas.
Quizá el pueblo se canse un poco de que la democracia participativa signifique que desde Caracas les participen por quién van a votar. La situación incomprensible en estos momentos es que hay tanta libertad y tanta democracia en este país, que Chávez prohibió a los miembros de su propio partido postularse a estos cargos hasta que ellos decidan quién será. Le están cortando la cabeza al que se adelante en la salida a la carrera.
¿Cuál será el criterio esta vez?
Respetar la fulana “decisión de las mayorías” debería pasar primero por respetar a las mayorías mismas en su derecho de elegir y deliberar. Fue evidente que el astrólogo Iluminado de la televisión no les sirvió para predecir que perderían el Referendum para la Reforma Socialista de la Constitución, como pasó en diciembre. El precio de la imposición, por más que el presidente quiera radicalizar nuevamente el país y amenace con una guerra en caso de perder algunas gobernaciones, será la duda de los electores.
Qué rudo es escuchar al Presidente de tu país decir que la gobernabilidad es tan débil que su partido debe “barrer” e imponerse en todos los espacios, so pena de desatar una guerra civil contra los Gobernadores de oposición que ganen en algún Estado. ¿De qué democracia hablamos entonces?














Acaso alguna vez ha sido sincero el modelo de la democracia? Desde siempre nos han dado la idea de que en democracia “El pueblo se autogobierna”. Yo jamás he visto realizado -ni siquiera realizable- esa frase. En estas democracias votamos por unos personajes comercializados y prefabricados entre opciones igualmente falsas. Hacen lo que les da la gana explotando a las mayorías sin consultarnos y luego dicen que fue nuestra decisión por elegir mal. Y nosotros como idiotas creyéndonos el jueguito y prometiéndonos que a la próxima vez nos gobernaremos mejor, creyendo que de verdad tenemos democracia porque podemos ir a manchar el chiquito en honor a otro político (dícese de un manipulador sin ética con intereses puramente ambiciosos pero con carisma y que sabe dar discursos) más.
Mi estimado:
No desestime otra variable en esta historia, asociada a un socialismo que se construye conforme avanza el tiempo, un socialismo de ensayo y error que, según lo han afirmado varias veces, necesita y necesitará de mucho más tiempo para edificarse.
Probablemente ahí resida esta caracterización que nos hace evaluar como poco democrática la toma de decisión de los candidatos a puestos claves que la fracasada reforma socialista no logró joder. Me explico, se necesitan alcaldes y gobernadores que luego no chisten, ni amilanen las maquinarias electorales cuando por alguna vía se impongan los VicePresidentes Regionales para poder avanzar en la nueva geopolítica del poder nacional-bolivariano. Esa factura esta ahí, pendiente, caliente, porque nadie puede despejar de la ecuación el peso que el poder descentralizado tiene dentro de la estructura de cualquier partido político por mucha hegemonía que exista.
Pareciera que lo mestizo nos brota, por eso los amores se nos cruzan, las lealtades se guardan a placer; las órdenes pueden ser sometidas sino a debate, al menos a revisión personal… no es un método democrático el interpuesto por nuestro Presidente, pero es que valdría la pena revisar que tan democráticos somos los venezolanos, qué de democráticos tenemos más allá de la noción del voto y su consecuencia directa.
Un abrazo elegido,
Leo post como este y me apena que hagas un análisis tan concianzudo de algo que al final, para muchos de nosotros no tiene pies ni cabeza. La democracia socializada o el socialismo democrático - escoje cual sabor prefieres - es lo que el Presidente dice. Más nada. Y como ya mencioné, hasta aprovechó lo de Bolivia para volver a asustar a ls gente con el “coco”, pero esta vez, divisionista. No sé, tengo la impresión de que la jugada no va a resultar de tanto que se ha repetido, ya los bateadores se hacen los locos y no quieren entender las señas. Se volverá a ponchar, esta vez con las bases llenas de descontento. Abrazos para ustedes.