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La brevedad de Izarra no tiene precio

Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Política, Venezuela | Posted on 27-05-2008

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Sus criterios sí, y son baratos. Al Ministro Andrés Izarra se le defendió cuando renunció al canal RCTV en 2002 por diferencias éticas con su línea informativa. Se le vio después como ministro de comunicaciones y luego como presidente de Telesur jugando al talibanismo rojo.
Ayer se le ocurrió convertir el canal Venezolana de Televisión, un canal estatal supuestamente de servicio público, en una fábrica hipercapitalista y neoliberal que quería cobrarle a los canales privados del país 120 BsF por cada segundo de programación (pdf). 432 millones de bolívares viejos por cada hora de programación oficialista que se re-transmitiera en sus pantallas. Para los lectores extranjeros: el canal estatal quería cobrar 200.930,23 $ por cada hora de transmisión que fuese tomada por alguna otra señal de televisión. El canal dispondría de equipos para hacer la medición y pasaría a fin de mes una factura a cada canal para cobrar lo que se supone es un servicio público.
¿Qué tipo de contenido? Cualquier anuncio oficial, información o transmisión que haga el canal de todos los venezolanos, excluyendo las alocuciones presidenciales.
¿Y por qué esos contenidos no pueden cubrirlos los medios privados directamente?
Porque durante años hemos dejado de lado el tema de fondo: este gobierno cierra sus fuentes informativas a determinados medios de comunicación, según conveniencia política.

Por un lado hay críticas serias sobre la falta de equilibrio y objetividad en la transmisión de información oficial en medios privados, pero por otro lado se les cierra la puerta y ahora se pretendía cobrarles por transmisión. La paródica medida incluía criterios de uso para los materiales.
Hoy cuando nos prepárabamos para denunciar el absurdo, para pedir mayores explicaciones, salió el Ministro Andrés Izarra a poner su cargo a la orden (que en Venezuela significa que en lugar de una amonestación, en algún momento será felicitado y seguramente ascendido).

Ellos que quieren ponerle precio a un servicio público, restringiendo el derecho a la información, demuestran la locura, la montaña rusa informativa que significa este país. Uno que se rompe la cabeza buscándole sentido y ellos que se autotachan sin mayor explicación horas después. Izarra, que es un paria para la oposición y para el ala académica que vio en él alguna vez un ejemplo de entereza al renunciar a las malas práctica informativas de RCTV, ahora se convierte en otro errante ministro de propaganda, de ideas fugaces y torpeza intelectual. El mismo personaje que anunció tras leerse dos solapas de libros que iba a implantar una Hegemonía Comunicacional en el país, ahora aparece dando declaraciones de 15 segundos, con dos carraspeos y sin preguntas a sus ex-colegas periodistas. No sé que harán los amigos que aún le buscan justificación a todo.
Allí hay temas para el debate:
- Significado del servicio público de radio y televisión
- ¿Son medios partidistas los medios del Estado?
- ¿Se mejorará el acceso a las fuentes gubernamentales o vamos hacia el discurso único?
- ¿El Gobierno será tan imbécil como para convertir a Ravell en víctima como ya lo hizo con Granier?
- ¿Es posible confiar en esquizofrénicos y paranoicos? ¿O Chávez volvió locos hasta a sus cercanos?