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Bienvenida a casa

Posted by LuisCarlos Díaz | Posted in Periodismo | Posted on 09-07-2008

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Llegué a Venezuela y conseguí que la cerradura de la casa de mis padres estaba forzada, algún intento de robo del que nos salvamos por ahora. Liberaron al chico de 13 años que tenían secuestrado en Charallave. Aunque nuestro ministro aerostático desmienta la existencia de la inseguridad, el diario sostiene que aún hay registrados 30 secuestrados. Nadie cuenta los Secuestros Express, son el nuevo negocio. Llegas a Caracas y redescubres que la gente no se aparta a la derecha cuando se para en las escaleras mecánicas.

Dos arrebatones en el metro bastan para oler la cotidianidad. La gente corre, golpea y empuja aunque los parlantes del tren digan que mejor no. El gruero que va a llevar mi carro chocado me dice que lo acompañe: mi seguro cubre su servicio de transporte, pero no la matraca que hay que pagarle al guardia o al policía de turno que lo pare en cualquier alcabala. Él hace su trabajo, el policía deshace el suyo y yo no quiero perder un día del mío: recojo mi cámara y ando pendiente. Nos desviamos dos veces para evitarlos, pero vimos a otra grúa parada. Desconfiamos de las instituciones porque no son tales. Gobierno y oposición imponen sus candidatos a alcaldes y gobernadores. Verifico a dos cuadras de mi casa que Leopoldo López cometió el acto corrupto de mandar a arrancar toda la publicidad electoral de los contrincantes de su pollito para la alcaldía de Chacao. Por su parte el contralor de la República insiste en jugar a juez y cometer otra injusticia electoral con la que debemos vivir. Esta mañana un motorizado casi me atropella porque circulaba a toda velocidad en la acera a contra sentido de los autos, mi acera.

Me muevo en mi mapa, respiro mi aire. Es la bienvenida a casa. Me advirtieron antes de irme que por qué mejor no me quedaba afuera. Error: los países no se construyen desde afuera. Nos quedamos por aquí al menos hasta que el hampa diga, la inseguridad gobierna.

Comments (3)

pues bienvenido mi estimado.a ver cuando nos reunimos para echarnos los cuentos.

Aunque no suene moral que yo lo diga, “huir” no es la respuesta. Si la oportunidad se presenta, uno se vá, pero tienes razón en eso de que un país no se construye desde afuera. Bienvenido (allá) ;)

Triste pero cierto…
Basta con poner un pie en el aeropuerto y mirar que hay una larga cola y desorden en inmigración para sentir que se ha llegado a casa.

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