Periodismo en Venezuela: entre el mentado equilibrio y la neutralización

En un país donde existen dos discursos únicos, contradichos y excluyentes, intentar una interpretación sobre la realidad se hace cada día más complejo, sobre todo en el ejercicio diario del periodismo. Le llaman “equilibrio” al sagrado deber de buscar más de una versión sobre un hecho. También le llaman “equilibrio” al respeto que debe tener el periodista y el medio por darle representatividad e igualdad de acceso a sus espacios a los voceros de distintas tendencias. Pueden conseguir la expresión bajo la consigna “pluralidad”… todo en términos que buscan garantizar una prensa que pueda llamarse democrática y que tienda puentes en la sociedad.

Generosamente bonito. Gustosamente explicable en un salón de clases.

¿Pero qué pasa cuando no hay fuentes oficiales porque no saben o no quieren declarar, o porque tenemos un Estado hermético con la información?

¿Qué pasa con la prensa privada y la oficialista cuando sólo les basta con seguir mostrando su pequeño pedacito de realidad para vivir en el autoengaño de la prensa de trincheras?

Surge otro problema interesante cuando se intentan cambiar estas lógicas perversas. Tengo casi un año participando en un programa radial que busca hacer algo de pedagogía política. Como propuesta, tratamos sólo un tema diario del acontecer nacional para lograr cierta profundidad en su abordaje a través de un invitado especialista o dos. Es allí donde los tambores del mentado “equilibrio” resuenan.

Resulta que para abordar un tema en profundidad se necesita un especialista que nos guíe en la evaluación. Allí empieza la duda porque resulta que hay gente que se califica de especialistas opositores y especialistas chavistas, que atacarán o defenderán el tema según su interés político. Un primer conflicto profesional es la falta de seriedad y minucia académica en los argumentos de unos y otros. Una patada en la mesa es que por lo general suelen poner por delante su militancia y usan sus conocimientos para manipular la verdad. Una mentada de madre es que le abren un paréntesis a su profesión y se convierten en sostenedores de los discursos únicos que comentamos al principio, con los agravantes del cinismo y en muchas ocasiones la mentira frontal. El problema es que por considerarlos a todos culpables de estos pecados, tachamos del mapa de fuentes a todo el que se mueva por el frente, lo que deja un montón de cabezas justas y pecadoras rodando por el suelo y pobreza de argumentos, invitados y opciones políticas en el espectro in-formativo de los medios de comunicación.

Pero mi principal problema es que con ese escenario de conflictividad y medias tintas, aún así nos recomienden que “hay que equilibrar”, lo que aquí significa que hay que neutralizar los discursos. Sobre todo cuando lo que está en discusión puede ser sensible a crítica por parte de los oyentes militantes del programa. Se nos pide neutralización para que al final nadie entienda nada y todo quede confuso. Porque en contextos de alta polarización como estos ya no se vale el “saque usted sus propias conclusiones”. No hay invitado inocente o candoroso, y no hay versión oficial que nos acerque a una verdad independiente.

¿Cuál es mi problema con esto? Que se hace más difícil hacer periodismo porque se desgasta, perdemos la posibilidad de tejer confianza en la sociedad, nos cuesta legitimar voces independientes y de tercer sector en la opinión pública para el análisis, nos silencia cuando intentamos llevar un tema hasta el fondo cuando la verdad incomoda a alguien cercano al poder, se cierran los oídos al hablarle directamente a una ciudadanía aferrada a dogmas, y nos aleja de pensar que el periodismo puede ayudarnos a resolver el conflicto político en Venezuela, que parece beneficiar tanto a las hegemonías en proceso.

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Jugando al periodismo en la Venezuela electoral. Glocal | Tejedor de redes | Facilitador en temas de nuevas tecnologías, periodismo digital, ciberactivismo e infociudadanía | 1/2 del Hangout político | BOBs 2013

02. septiembre 2008 by Luis Carlos Díaz
Categories: Di.agnóstico, Periodismo, Venezuela | 4 comments

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