Hice dos o tres bromas con la visita del presidente Chávez a Sudáfrica. Pregunté si Luis Tascón lo acompañaría, para que estudiara in situ las heridas de lo que fue un verdadero apartheid, la segregación de lo diferente con el ab-uso del poder público. Como ustedes saben, en Venezuela se solicitó un Referendum Revocatorio contra el presidente Chávez en el año 2004 y la lista de firmantes fue usada por el Gobierno para perseguir, marcar y remover de cargos públicos a quienes habían ejercido ese derecho político y democrático. Se llamó la lista Tascón y todavía hoy, 4 años después, se sigue utilizando como Software Maisanta para permitirle al Gobierno negarte posibilidades de empleo en la administración pública si acaso osaste alguna vez participar en su contra.
Hablábamos del abuso de poder para cerrarle la boca, negarle puestos o sencillamente joderle la vida a la minoría política (la oposición y quien no comulgue con el dogma oficial) y nos enteramos de otra movida mediática:
El Canal I despide a Mairim Unamo por intentar transmitir un programa sobre el Valijagate, en el que Antonini Wilson, su maletín con 800 mil dólares en Argentina, su banda de secuaces y los posibles nombres de corruptos dentro del Gobierno empezarán a sonar en el juicio que se inicia en Miami estos días. A Mairim la conozco por su desempeño en el Instituto Prensa y Sociedad, cuando enviaban sus alertas por amenazas a la libertad de prensa e información en Venezuela. Hoy le toca a ella. ¿El problema? Que ese tipo de material no es del gusto político del canal. Incomoda. Saca ronchas. Quizás le hace fruncir la cara a Mari Pili Hernández, directora de la planta televisiva y (ya la conocemos) representante del chavismo más emócrata. La nota la publicó Roger Santodomingo, quien recientemente ejerce labores más políticas que periodísticas en el Colegio Nacional de Periodistas de Caracas.
Días después de la movida de mata con la Coordinadora de Emisiones, corrió entre las redacciones de medios y los telefonitos entre colegas que el programa Contrapeso que conducían Idania Chirinos y Vladimir Villegas salía del aire por reesctructuración. De inmediato las interpretaciones se vinieron con la nota: un espacio de análisis político con invitados de amplio espectro también resulta incómodo para la tendencia oficialista que se le quiere dar al Canal I; se trata de una factura contra el periodista Vladimir Villegas por ser considerado como “converso” del chavismo, en el que militaba más abiertamente hasta hace varios meses. En fin, muchos cuentos que alertan sobre la avanzada del Gobierno y el ministro Andrés Izarra para lograr su largamente anunciada “Hegemonía Mediática“.
Hace años que lograron neutralizar y silenciar varios medios que mostraban espacios críticos con la gestión del presidente Chávez: Venevisión autosuicidó su periodismo, a RCTV no le fue renovada la concesión y tiene más de un año sin transmitir en señal abierta, Televén botó a Martha Colomina (aunque pocos la extrañen) y a César Miguel Rondón por supuestas reestructuraciones, y ya sabemos que hace años que la oposición no pisa los estudios de Venezolana de Televisión, el canal de todos los venezolanos que está en manos del PSUV.
Rápidamente el vicepresidente de programación del Canal I declaró a la prensa que esta vez sí se trataba de una reestructuración que incluía la vuelta del programa al aire, aunque el mismo mismo Villegas dice que no está enterado de nada. Sólo sabemos que el programa no está en el aire, aunque sea por varias semanas.
¿Cuál es el interés de anular o neutralizar las informaciones incómodas, el periodismo de investigación y la independencia de criterios en los medios de comunicación? ¿No le basta al gobierno venezolano con su ya enorme plataforma de medios?
Actualización: Víctor Hugo Febres habló con Vladimir Villegas y lo posteó.