Astronautas del tiempo real
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Hoguera digital, Infociudadanía | Posted on 27-04-2011
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Nos consideramos astrónomos del ciberespacio con más ahínco que del espacio por una razón: aquí sí sabemos que hay vida en el exterior. No hay noche en una web frenética de contenidos y conexiones, por eso mirar constelaciones es tan curioso como desentrañar la caprichosa maraña de nuestras redes de contactos.
Hoy está superado el fatalismo de la primera burbuja digital, cuando a finales de los noventa se acusaba a la Internet de generar espacios paralelos, virtuales, con el desdén por lo falso. Se entiende en la actualidad que lo real es esa masa viscosa construida entre nuestras múltiples versiones para narrarnos y la presencia del sujeto en espacios analógicos y digitales que se retroalimentan. Los rincones digitales donde graffiteamos la vida, también son la vida misma y en lugar de colidir, complementan el andar de la calle y lo tangible.
Asimismo la aparición del “tiempo real” como noción de una nueva velocidad en Internet ha supuesto a su vez la aceleración del hecho informativo y el frenetismo de los titulares de la actualidad colectiva. Es el gran favor que Twitter le ha hecho al ecosistema comunicacional tal como lo conocíamos. Vivimos apurados nuestro propio reality show.
Twitter desde 2006 (y su explosión de popularidad en 2009) implementó la actualización constante y encapsulada de nuestro devenir como práctica del ser digital. Facebook no tuvo más opción que copiar el concepto y agregar la casilla de estado para que los usuario dejaran más que una estela de fotos etiquetadas. El reto actual es jugarse el epitafio perpetuamente, decir algo más para engrosar la conversación digital y pasar al olvido o la posteridad.
Tan rápido se mueven esos 125 millones de tweets que generamos al día que Google tuvo que adaptar su motor de búsqueda para rastrear en ellos lo más reciente en lugar de lo más imortante. No más vea en la barra izquierda de Google cuando le ofrezca resultados y verá la opción “tiempo real”, para no dejar pasar ni una gota de ese flujo ciudadano que no se detiene.
Para participar del tiempo real, ármese de una vida interesante para contar y luego dosifique sus chispazos en giros lingüisticos de menos de 140 caracteres. Subtitule la realidad generando los monólogos que mejor la interpretan. Sacúdase de lugares comunes y asuma la brevedad de lenguajes como reto a la creatividad. Quéjese bonito, para ser aplaudido y acompañado en el arte de la indignación. Sépase leído y corresponda a los autores de otros micro-relatos de lo cotidiano. Sea generoso para dejar registros digitales porque nadie más tendrá ese punto de vista privilegiado cuando ocurra algo.
Por otro lado se abre otro espacio de escucha activa para los periodistas y los que quieran tomar el pulso del clima de opinión pública digital. Jamás twitter suplantará la sensación de la calle, pero es un buen insumo para llegarle a un sector privilegiado de las matrices de opinión y los chistes de pasillo.
Busque en search.twitter.com lo que se dice de usted, su marca y lo que desee monitorear. Vea en picfog.com si alguien más está fotografiando y subiendo imágenes de lo que a usted le interesa. Y no deje de darse una vuelta por twazzup.com para llevarse una impresión más completa de lo que el tiempo real está plasmando sobre un tema en la red. Estas atalayas le permitirán, con cierto arte, capturar alguna sinfonía entre el infinito mar de ruidos de las audiencias aprendiendo a expresarse. Eso somos los infociudadanos: la partícula viva más importante y activa de un ciberespacio que aún está en expansión.

