Para seguir detestando la #sopa

En alguna entrevista, el genial Joaquín Salvador Lavado (Quino, para los amigos) declaró que en realidad él amaba la sopa. Su pequeña Mafalda quizás también. Sólo que, como se atrevió a declarar en el libro especial sobre los 10 años del personaje más conocido de la caricatura latinoamericana: en Mafalda la sopa era una metáfora de los militares. Así Quino se la coló a la censura y a las correcciones de la época. La sopa de nuestra consentida era una muestra del autoritarismo hasta el aborrecimiento, era la proyección culinaria de un rechazo político: hay que resistirse a las cosas impuestas.

Si usted hoy vuelve a leer las tiras cómicas, con su voz de adulto que la redescubre, verá el uniforme castrense camuflado en un plato hondo humeante. Resulta de esa manera una caricatura sobre la interpelación al poder quizás más poderosa que la original. ¿Qué caricatura no lo es?

Sin embargo en el año 2011 la sopa es otra. SOPA es el acrónimo de una ley discutida esta semana en el Congreso de los Estados Unidos que puede redefinir, a discreción, el futuro de la Internet como la conocemos. La “Stop Online Piracy Act”, con su aparente buena atención de detener la actividad de piratas en la web, reordenaría la relación de poder en las redes, poniendo a disposición del gobierno estadounidense y las grandes empresas de contenidos un control remoto para censurar y cerrar páginas que infrinjan las leyes de derechos de autor.

Junto a la ley SOPA, está en agenda la Protect-IP Act, que la condimenta y completa el caldo del control de un espacio anteriormente conocido como libre.

En principio hay que redefinir que eso que las industrias llaman “piratas” somos cada uno de nosotros cada vez que tarareamos una canción sin pagar derechos de autor. En principio la corrección de esta época o el desconocimiento de las lógicas digitales hacen pensar que está bien mantener los principios del Copyright aún en espacios digitales. La filosofía de la web y de sus millones de usuarios es distinta: los contenidos se comparten en flujos que pueden adelantarse a los de la industria. Todo acto que se crea “de piratería” en realidad es la manifestación de un nicho no cubierto por el mercado de contenidos. Sin embargo no es lo mismo que buscar leche o café en el mercado: en la lógica digital un “pirata” no roba porque no se está llevando un botín. Mejor dicho, no deja al otro sin su parte: al copiarla se comparte y entonces hay dos piezas igual de originales. Así funciona la cultura también. Aprendemos de otros y eso establece una comunidad. Por eso somos civilización y tenemos lenguaje.

La perspectiva de la SOPA y sus aliños es que las empresas tendrán el poder para multar, cerrar, encarcelar, bloquear fondos económicos y perseguir aquellas páginas web en las que consideren que se están violando sus derechos de explotación de un producto, marca o contenido. Eso significa cerrar Twitter, Facebook, Tumblr, navegadores como FireFox, buscadores como Google, cualquier plataforma de la Web 2.0, lo que es decir nuestras vidas.

Las penas hablan incluso de 5 años de cárcel en casos tan absurdo como que el usuario utilice un trozo de una pieza musical con copyright para un video que subió a YouTube. Preguntémosle mejor al músico: ¿No gana usted más si ese fanático puede compartir su pieza con otros y hacerlo más popular?

Los legisladores están tratando de ponerle puertas al campo. Millones de dólares en el lobby de la industria con legisladores como Patrick Leahy y Lamar Smith pueden hacer de la web gringa (que es decir la web mundial) un terreno árido para la innovación, el crecimiento económico y la creatividad.

Que no se crean los revolucionarios militaristas venezolanos que la cosa es así sólo en el Imperio. Resulta que una medida de este tipo, así de grave, rebajaría la libertad de la web al nivel de nuestros socios comerciales y hermanos ideológicos de China e Irán, que ya aplican restricciones hace años. Claro que es atractivo para un sistema de poder, cualquiera, tener el control de la red en su mano. De hecho en Venezuela se ha intentado varias veces ya, sin éxito. La reforma que intentó hacer la pasada Asamblea Nacional a la Ley de Responsabilidad Social en radio y TV también legaba en el Estado y los proveedores de servicio la potestad de censurar, bloquear, el acceso a portales y servicios en los que, por ejemplo, se afectara la imagen de funcionarios públicos, atentara contra las malas costumbres y no respetase los horarios infantiles. Tiránicos como la sopa de Mafalda hay en todas partes y de todos los colores. Lo intentó la ministra Sinde en España, lo aplica la ley Hadopi en Francia y lo intentó Vargas Lleras en Colombia. En Venezuela nos falta, por ejemplo, una ley de neutralidad en la red que nos garantice que Cantv no será utilizada para favorecer la páginas pro-gobierno y a su vez controlar o monitorear las comunicaciones que consideren imprudentes.

Para frenar este par de leyes, numerosos servicios de gran envergadura en la web han levantado campañas y presiones para que la opinión pública reoriente las discusiones al respecto. Desde Twitter hasta el colectivo digital Avaaz.org, pasando por la iniciativa Creative Commons, que invita a repensar los derechos de autor en la era digital, han sumado a sus respectivas página peticiones de reclamo a los legisladores. El debate está candente y la arquitectura participativa de la red se está poniendo en movimiento para su propia defensa. Parece que los gobiernos y los legisladores se enteran tarde por dónde va el mundo. Siempre necesitaremos una niña que lo recuerde.

Hoguera digital publicada en el diario Tal Cual. 19-20 noviembre 2011

Más: El ataque definitivo a Internet. Uberbin. / Una amenaza para la libertad de expresión en Internet. FayerWayer / Lista de compañías que apoyan la #SOPA. Alt1040

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Jugando al periodismo en la Venezuela electoral. Glocal | Tejedor de redes | Facilitador en temas de nuevas tecnologías, periodismo digital, ciberactivismo e infociudadanía | 1/2 del Hangout político | BOBs 2013

19. noviembre 2011 by Luis Carlos Díaz
Categories: Hoguera digital, Infociudadanía | Tags: , , , , , , , | 2 comments

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