Lo que dejaron los delincuentes de N33
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Hoguera digital, Periodismo | Posted on 21-05-2012
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En algún momento de la investigación sobre los delincuentes informáticos que robaron decenas de cuentas de correo y Twitter hace unos meses, los policías encargados le dijeron al primer grupo de denunciantes que ya estaban cerca de dar con la identidad de esa persona o grupo que se hacía llamar N33. Poco después el funcionario fue mudado de cargo y desde entonces no se ha sabido siquiera en qué gaveta está llevando polvo el caso.
Lo mismo ocurrió con quienes llevaron denuncias al Ministerio Público por el hostigamiento telefónico y las amenazas recibidas del mismo grupo, se quedaron en asignación de fiscal. A paso de autoridades en campaña. De hecho la impunidad sobre agresiones a periodistas e infociudadanos es tan obscena que tampoco se le garantiza protección a los propios periodistas del sistema de medios públicos, quienes se ven en la penosa tarea de hacer manifiestos y movilizaciones para reclamar que los agreden y el Estado no hace nada por ellos. Le piden a Capriles como candidato lo que Chávez como Presidente no ha cumplido.
El protocolo en caso de agresiones indica que se debe apostar por la institucionalidad y ejercer ciudadanía por los canales regulares, sólo que en Venezuela es cada vez más irregular denunciar y esperar justicia. Sin embargo es lo que cualquier persona que desee la paz debe procurar: por eso el próximo 25 y 26 de mayo se realizará en la UCAB el Encuentro Internacional de Constructores de Paz y el eje será la apuesta por la institucionalidad para la resolución de conflictos.
Sobre el episodio de los delincuentes informáticos que la prensa erróneamente señaló como hackers, hay que apuntar 3 mitos y tres apuestas. Es el legado que dejó su paso, así que debemos aprovechar que en estas fechas andan agazapados para difundirlas:
Mito 1: La redes son accesorias
Cuando ocurrían los robos de cuentas en redes sociales, una tendencia de opinión era pensar que se trataba de un juguete perdido, una bagatela expropiada. En realidad, en una cuenta de Twitter hay la construcción de una identidad digital, una comunidad de seguidores labrada tweet a tweet, una marca que costará trabajo volver a levantar y mucha información sobre nuestros contactos. Cuando los delincuentes tomaban un correo o un cuenta de red social, hacían vulnerable la información privada que allí se guardaban, ponían en riesgo a las fuentes anónimas del periodista y podían hacer mella en su reputación pública exponiendo intimidades. Las redes entonces no son algo capilar, sino un botín con nuestra alma cyborg.
Mito 2: La culpa es de la víctima
Otra falacia cuando ocurren agresiones de este tipo es poner la carga de responsabilidad en la víctima. El hecho de tener una contraseña fácil, o hacer clic donde no se debe o abrir correos con contenido peligroso, son actos irresponsables que pueden quebrar la seguridad de una cuenta digital. Sin embargo no es culpa de la víctima ser agredida. Tampoco justifica una agresión en su contra su posición política ni las opiniones que emite, es el famoso artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Así que nadie “se gana” ser agredido. Debemos volver a poner el ojo en el sicario de cuentas, en el paramilitar digital, en el delincuente.
Mito 3: No hay leyes
Creer que al tratarse de acciones digitales no hay jurisdicción que proteja a la víctima es otro error. Hay leyes para quienes sufren robos de cuentas digitales, para quienes son víctimas de espionaje en su información privada y para quienes reciben llamadas de hostigamiento. También hay una policía científica especializada en delitos informáticos que necesita más apoyo y presupuesto, y debe ser garante de que estos hechos no se repitan. Incluso hay leyes que podrían penalizar el hecho de que las acciones delictivas hayan sido aplaudidas y reforzadas desde programas de televisión del canal del Estado venezolano. Si no, al menos hay posibilidad de dejar la constancia y levantar el reporte para que luego algún tribunal competente (en todo el sentido de la palabra) se encargue.
Aprendizajes
El miedo se combate en red. Una de las procuras de estos paramilitares digitales era hacer el trabajo de silenciar voces disidentes en redes sociales. Quizás se tomaron muy en serio lo de la comunicación hegemónica y por eso dieron de baja cuentas de más de 30 políticos, periodistas, activistas de ONG’s y otra gente con visibilidad. Esa persecución buscaba inútilmente suplantar un mensaje crítico por otro favorable, por eso acudir a las mismas redes y alertar la situación ayudó a que la gente se movilizara, marcara como spam las cuentas robadas para neutralizarlas y avisara dónde volver a seguir a la persona afectada. En comunidad se aprende más rápido.
Por otro lado, la lección sirvió para entender que la seguridad jamás es perfecta ni suficiente, que los hampones aprenden y los métodos de robo y defensa son cada vez más sofisticados. Por eso fue importante que mucha gente disminuyera su vulnerabilidad en redes y empezara a ser menos inocente en el uso de herramientas digitales. Esa latencia del riesgo, similar a la del ciudadano que sale a la calle, nos hace más cuidadosos y también un tanto más infelices. Por eso se habla de elevar las facturas, elevar los costos para que a un delincuente le cueste más actuar o que a un Estado le sea más difícil promover la impunidad, si no a través de la justicia, entonces con la opinión pública y el registro de sus actos y omisiones.
Más información: Manual de seguridad para periodistas. CPJ
Nota: del 20 al 22 de mayo se realizará en el Centro Knight para el Periodismo, de la Universidad de Texas, su 10º foro de periodismo en las Américas. Este año participarán más de 50 personas de todo el continente. Girará en torno a la protección y seguridad de los “periodistas, blogueros y periodistas ciudadanos” y contará con la presencia de Frank La Rue, de la ONU, y Catalina Botero, de la CIDH. Pueden seguirlo en la web
