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Periodismo de paz

Publicado el sábado 26 de agosto de 2006. Diario Últimas Noticias

La complejidad del momento político venezolano ha desnudado nuestra incapacidad para comprenderlo e interpretarlo. El quejido periodístico no ha conseguido respuestas.
El país ha jugado a la ruleta rusa. Como sociedad nos hemos dado el lujo de movilizarnos y comprometernos con ideales políticos en bandos antagónicos y excluyentes, en constante lucha por el poder.
Hemos perdido, si es que alguna vez la tuvimos, la mirada del otro. La intensidad de los últimos tiempos ha sido un ejercicio de mirarnos sin vestiduras, y asumimos el rechazo por miedo a sabernos menos suficientes de lo pensado. A veces sólo tenemos un espejo fragmentado de limitada realidad. Un espejo roto tan disperso como la constelación de actores sociales que precisan una nueva manera de narrarlos en el itinerario de su reconstrucción política y ciudadana.
Transitando la calle del medio, el periodismo de paz busca informar para formar ciudadanos en el diálogo que construyan sus instituciones democráticamente. Su ejercicio es investigación constante, multiplicidad de fuentes que responden a la diversidad de ópticas.
Ante la venta de la guerra como espectáculo, es tiempo que el intelecto y la palabra se conviertan en estrategias de construcción de paz. La información, además de registrar las huellas sociales, ofrece caminos hacia el manejo de problemas estructurales como pobreza, inseguridad, corrupción, desarrollo y polarización política.
En ese sentido el reportero pasa a ser un mediador de procesos y, simultáneamente, su cronista. No es su intención ser el actor principal de los acontecimientos, sino un empecinado atador de cabos que contextualiza, ilustra, promueve el diálogo, evoca los orígenes del conflicto y es capaz de proyectar el futuro.
Medios mediante, al articular nuevas relaciones entre factores de poder, interesados y víctimas, se perfila un mapa del tejido social que se reconstruye con nuevos y viejos protagonistas.
Más allá de una visión romántica de periodistas que recuperan el interés social, el periodismo de paz es una necesidad urgente para detener las balas de la violencia política y cultural. En el camino a la paz, el periodismo debe ser sincero aunque tenga apellidos. Lo demás, ya lo dijo Hamlet, es silencio.