El ministro Izarra dice que Wikileaks “son puros chismes” mientras que Chávez dijo que eran “buenísimos para saber lo que piensa el Imperio”. Las redes son punto de desencuentro para cualquiera. Resultan incomprensibles porque la verdad no juega a favor de ningún poderoso.
Digámoslo de esta forma: Wikileaks lo volvió a hacer. A pesar de la persecución, la detención de su director Julian Assange y el bloqueo bancario de más de 50 millones de dólares, sigue recibiendo documentos, los procesan y los suben a la red. La filtración por goteo no ha parado, y esta nueva revelación es otro chorro.
El anterior gran golpe fue llamado “Cablegate”, porque se revelaron 250 mil cables del departamento de estado de los Estados Unidos de América con sus embajadas en todo el mundo. Esta filtración se llama “GIFiles” y está compuesta de 5 millones de correos y comunicaciones de la compañía de inteligencia global Stratfor. Es una especie de CIA paralela, privada, que levanta informes coyunturales. Aún no se ha publicado ni el 1% de los documentos, pero los que están al aire hicieron ruido por temas como la salud del presidente Chávez.
Hay que acotar que los medios de comunicación se equivocan una y otra vez cuando le adjudican a Wikileaks la fuente de las informaciones. Decir que “según wikileaks se dice que” es un error. Son los papeles de Stratfor, por lo tanto la fuente es Stratfor y la fiabilidad de esos contenidos es la que debería tener una agencia de inteligencia. Es decir: no se sabe hasta no confirmarse. Puede haber allí exageraciones, mentiras y ensayos que los medios pasivamente legitiman y hacen pasar por información verificada. La naturaleza de la filtración es una muy distinta a la del proceso periodístico que debe tener esa información.
Ningún medio venezolano está trabajando con Wikileaks el procesamiento y verificación de informaciones. Peores noticias: el único medio español es Público y fue cerrado la semana pasada. Tendremos que hacerlo a mano o ser víctimas de la manipulación de lado y lado.
WWW. Año 22-Los usuarios de la matriz se organizan y protestan ante la guerra asimétrica. Descubren que para el gobierno de la web está permitido intervenir países, tumbar presidentes, financiar movimientos radicales, maltratar inmigrantes… pero no bajarse una canción en MP3.
Un proyecto de ley indica que usar una canción de Michael Jackson en un video de YouTube sería causal de 5 años de cárcel. Matar a Michael Jackson apenas le costará 4 años de presidio a su doctor. En un contexto así, parte de la red se declaró en rebeldía.
Las discusiones sobre las leyes SOPA (Stop Online Piracy Action) y PIPA (Protect IP Act) no llegaron a aterrizar en el Congreso de la matriz pero sí desencadenaron en la red global apagones de páginas web, advertencias de especialistas en tecnología y mucha presión ciudadana. Incluso los community managers más vendedores de humo creyeron que el fin de Twitter y Facebook estaba cerca, con lo que tendrían que volver al espejismo de donde salieron y desaparecer.
Posted by Luis Carlos Díaz | Posted in Infociudadanía | Posted on 23-11-2011
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Cosas de la cibercultura: si la información en la actualidad es gratuita y abundante, la redes de distribución se hacen lentas e ineficaces para las nuevas audiencias. O lo que es lo mismo: si los usuarios saben buscar en Internet lo que necesitan, entonces accederán a películas, series, libros, discos, comics y otras piezas de consumo cultural antes que por los canales regulares.
No se puede pedir paciencia ni luchar contra las audiencias escurridizas. Hay películas que no llegan o llegan tarde, y una vez salen de cartelera no se pueden conseguir en las ya inexistentes tiendas de alquiler de videos. Ecuaciones así de cerradas hacen que la gente acuda al ciberespacio, donde la norma es compartir contenidos.
Cuevana.tv, el proyecto del joven Tomás Rincón, significa hoy día un cine en casa que le permite a millones de personas reproducir películas que ni siquiera se descargan. Pende de un hilo mientras la justicia argentina intenta acusar a otro portal importante, como Taringa.net, de piratería. Sin embargo el mundo digital premia el talento y a Tomás Rincón seguro le espera algún proyecto rentable antes que la cárcel.
Lo mismo ha ocurrido con el mundo editorial. Esta semana los libros de la serie Canción de hielo y fuego, más conocidos como Juego de Tronos, llegaron en inglés a algunas librerías caraqueñas. Resulta que en línea se consiguen en español hace años, y el quinto libro, Danza con dragones, publicado en abril de 2011, ya cuenta con una traducción hecha por los mismos fanáticos, que no podían esperar un año más a que la editorial Gigamesh publicara la versión en español. El acuerdo de los fanáticos es no cobrar nada por la versión traducida y comprar el original… cuando salga.
En alguna entrevista, el genial Joaquín Salvador Lavado (Quino, para los amigos) declaró que en realidad él amaba la sopa. Su pequeña Mafalda quizás también. Sólo que, como se atrevió a declarar en el libro especial sobre los 10 años del personaje más conocido de la caricatura latinoamericana: en Mafalda la sopa era una metáfora de los militares. Así Quino se la coló a la censura y a las correcciones de la época. La sopa de nuestra consentida era una muestra del autoritarismo hasta el aborrecimiento, era la proyección culinaria de un rechazo político: hay que resistirse a las cosas impuestas.
Si usted hoy vuelve a leer las tiras cómicas, con su voz de adulto que la redescubre, verá el uniforme castrense camuflado en un plato hondo humeante. Resulta de esa manera una caricatura sobre la interpelación al poder quizás más poderosa que la original. ¿Qué caricatura no lo es?
Sin embargo en el año 2011 la sopa es otra. SOPA es el acrónimo de una ley discutida esta semana en el Congreso de los Estados Unidos que puede redefinir, a discreción, el futuro de la Internet como la conocemos. La “Stop Online Piracy Act”, con su aparente buena atención de detener la actividad de piratas en la web, reordenaría la relación de poder en las redes, poniendo a disposición del gobierno estadounidense y las grandes empresas de contenidos un control remoto para censurar y cerrar páginas que infrinjan las leyes de derechos de autor.
Al pánico general por el robo de cuentas en Twitter, se le sumó esta semana otro hecho que relaciona intimidad, gente famosa y tecnologías. Un grupo de hackers, más serios y con mejor gusto que los criollos, publicó unas fotos de artistas norteamericanas en la web. Las capturas habían sido tomadas por las propias divas y las guardaban en sus teléfonos. Se sospecha que uno de ellos fue intervenido de manera remota y el otro sencillamente se perdió y fue encontrado por alguien que no guardó el secreto. En las fotos se ve a Scarlett Johansson vestida de Eva tomándose una foto ante el espejo del baño como cualquier adolescente, en otras aparecen la actriz Mila Kunis y el artista Justin Timberlake en imágenes de su entera intimidad.
Aunque la filtración de estas fotos recién ocurrió esta semana, el fenómeno del “sexting” existe desde los inicios de la red, cuando cualquier persona pudo guardar y compartir fotos sexuales. La privacidad va perdiendo espacios y los aspectos mínimos de seguridad sobre los artefactos electrónicos se descuidan hasta que algo como esto ocurre. Cuando incluye a gente famosa, como recordaremos los videos pornográficos de Roxana Díaz y su pareja, queda la sensación de que al menos se trata de adultos que decidieron grabarse o fotografiarse por su voluntad. El problema del sexting es cuando se trata de niños o adolescentes con menos criterio sobre el uso de ese tipo de material y se ven expuestos si deciden compartirlo o lo pierden por accidente.
La regla es muy sencilla: si desea algo privado, no deje registro. La red no olvida ni perdona.
Ya dedicamos una columna titulada “¿Quién es Anonymous?” sobre el colectivo digital de ciberprotestas que se ha pronunciado en distintos países para mostrar su rechazo a algunas acciones de estados tiránicos (al día de hoy, casi todos).
Un movimiento con ese nombre significa que es humo: cualquiera de ustedes puede pertenecer a él, no tiene centro ni líder ni militancia ideológica clara, salvo la transparencia gubernamental, la neutralidad de Internet y la libertad en sus espacios.
Si cualquier persona puede autodenominarse Anonymous, hacer un video y subirlo a la web, entonces las amenazas no tienen valor hasta que no haya masa crítica (gente sumada) y no haya una acción (el anuncio firme de un ataque contra una página en algún momento).
De las formas de protesta que poseen, la “PaperStorm” (tormenta de papel), que consiste en lanzar panfletos y pegar volantes en las paredes, es la más torpe e inútil para un contexto como el venezolano.
Claro que un Estado como el nuestro: opaco, poco amigo del disenso y con infraestructura digital débil, reúne las condiciones para recibir un ataque de Anonymous, pero el contexto polarizado daña todo intento por ser neutros en el reclamo.
Finalmente, Anonymous no puede ser calificado como ciberterrorismo porque no busca causar estragos en la infraestructura petrolera, el sistema eléctrico o el Metro. Esos se dañan solos. Debe verse más como una ciberprotesta y por ese motivo, su criminalización local sólo radicalizaría aún más al movimiento y sí le daría razones para un ataque global.
La alcaldía de Chacao anunció que proximamente instalará sistemas de Internet inalámbrico de libre acceso en el municipio, y eso es una buena noticia. Aunque la oferta en la ciudad de Caracas se ha hecho antes, como la prometió el ex alcalde Barreto para plazas públicas y espacios del centro de la ciudad, concretar la señal activa y su mantenimiento siempre es un problema.
La tesis es así: más rápido de lo que creemos la conectividad será un servicio básico igual que la luz, el agua y el gas. Muchos hoteles, por ejemplo, no lo entienden aún y cobran extra por la conexión. En el futuro cercano se viene hasta la conectividad desde aparatos electrodomésticos, así que la transmisión de datos y la comunicación digital serán absolutamente cotidianos.
Conocemos los medios tradicionales españoles porque nuestros medios suelen beber de ellos con mucha regularidad y cierta complacencia. Son esos medios que aupan la disidencia cubana y sus protestas, cubrieron con mucho riesgo y tesis adelantadas las revoluciones de Medio Oriente y Norte de África a principios de año, siguen con detalle las crisis políticas de América Latina con cierto aire de superioridad… pero esta semana fallaron gravemente en la cobertura de la revuelta que tenían en el propio patio.
Nos consideramos astrónomos del ciberespacio con más ahínco que del espacio por una razón: aquí sí sabemos que hay vida en el exterior. No hay noche en una web frenética de contenidos y conexiones, por eso mirar constelaciones es tan curioso como desentrañar la caprichosa maraña de nuestras redes de contactos.
Hoy está superado el fatalismo de la primera burbuja digital, cuando a finales de los noventa se acusaba a la Internet de generar espacios paralelos, virtuales, con el desdén por lo falso. Se entiende en la actualidad que lo real es esa masa viscosa construida entre nuestras múltiples versiones para narrarnos y la presencia del sujeto en espacios analógicos y digitales que se retroalimentan. Los rincones digitales donde graffiteamos la vida, también son la vida misma y en lugar de colidir, complementan el andar de la calle y lo tangible.
El más reciente informe del Foro Económico Mundial (WEF) sobre tecnologías y desarrollo ofrece el panorama más actualizado sobre la relación entre Internet y las economías globales. Venezuela, con un marcado declive en el área, es señalada como uno de los modelos que más fallas presenta debido a su deterioro, lo que quizás para los parámetros gubernamentales sea incluso un logro. Ya no se sabe.
Llamado “The Global Information Technology Report 2010-2011: Transformations 2.0”, el informe preparado por Soumitra Dutta e Irene Mia cuenta con 435 páginas y con él se cumple la primera década de estudios comparativos. Este año incluye información sobre 138 países, en cuyo ranking Venezuela ocupa el puesto 119, por debajo de todos los países del continente, excepto Nicaragua, Paraguay y Bolivia.
Como la Ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no termina de quedar bien y sigue acumulando remiendos, sería bueno abrir otro frente de análisis y reforma necesaria: la ley contra los videojuegos bélicos de 2009.
Vamos a sincerar la cosa. Esa “Ley para la prohibición de videojuegos y juguetes bélicos” fue una carta que el otrora partido oficialista PPT se jugó para ganarse algunos puntos con el Comandante cuando era su jefe. Bastó un comentario en contra de la Playstation (sin conocimiento de causa, ni de pronunciación) para que el aparato legislativo apretara sus botones con el siempre bien intencionado argumento de salvar a los niños de la violencia. El resultado fue una ley poco propositiva que censura los videojuegos incluso para la gente adulta.
Algunos diputados argumentaron que debían ser ejemplares al eliminarlos por completo, porque hacer una clasificación por edad, como la hay en otros países, hubiese sido hipócrita en un país que quiere la paz.
En varias ciudades se hicieron piras para quemar videojuegos, con el aplauso de los mismos padres que los compraron sin preocuparse por la edad indicada en el empaque. Poco avanzó esa misma Asamblea en la ley de desarme de unas 9 millones de armas reales que andan ilegales en la calle.
Publicado en marzo 2011, el informe “Media piracy in emerging economies” muestra resultados de 3 años de investigaciones sobre el mundo de la música, las películas y el software quemado en países con economías emergentes. Es una explicación a la existencia de su buhonero favorito de cultura y las oportunidades que brindan estas nuevas redes de distribución. Tienen una versión gratis en PDF
Todavía crece el samán con el que se hará el enorme banquillo que necesitaremos para interpelar a Cadivi por los desmanes cometidos contra el mundo digital venezolano. Las más de 30 ediciones de esta Hoguera han narrado cómo la socialización de las nuevas tecnologías cambian el mundo, pero poco se puede correr con esta pata hinchada: Cadivi merecería una interpelación en la que turistas varados, estudiantes sin presupuesto y personas afectadas por el control de cambio tenga 5 minutos de micrófono.
Para ser justos y que además algunos extranjeros entiendan cómo se baila este son, hay que explicar que la Comisión de Administración de Divisas hace su trabajo eficientemente: su misión parece que es entorpecer el flujo de dinero y hacer más difícil la adquisición de bienes no producidos en el país. De macroeconomía, desconfianza y fuga de capitales que se encarguen otros; la bancada de los infociudadanos tiene algunas observaciones sobre Cadivi que merecerían una sesión en la Asamblea Nacional:
Mientras se escribía este artículo, maduraron las berenjenas, cambiamos brotes de jenjibre por unos de maíz y alimentamos a las gallinas. En otro universo del mundillodigital cobrábamos impuestos en un imperio en formación y veíamos cómo se levantaba un edificio en CityVille, fruto de la planificación y el crecimiento de una ciberciudad.
Quizás la peliculita sobre Facebook no incluyó el gran aporte que ha hecho la red social a la agricultura de bits, pero sí sumaremos a esta hoguera algunas reflexiones sobre las oportunidades que brinda el ocio en el tiempos de conexión.
Internet ha brindado la oportunidad a los desarrolladores de videojuegos de darle otras dimensiones a la experiencia planificada que logran con sus productos. En un principio los videojuegos funcionaban en consolas individuales, de casa, con una experiencia que no salía de la sala o los salones de maquinitas. Todo el juego estaba contenido en el cartucho y constituía un guión a superar con las destrezas que se requerían. El modelo se mantiene aún, y ha ganado la fuerza de unas mejores gráficas en interfaces más atractivas y una amplísima gama de títulos.
Cuando se creó GlobalVoicesOnline.org, en 2005, lo que pensaban Ethan Zuckerman y Rebecca MacKinnon desde la Universidad de Harvard era que un sitio en Internet debía servir de “puente” entre las discusiones de las blogosferas locales y el mundo. La tesis es la siguiente: cada país tenía su ecosistema de medios de comunicación, a los que los blogs y otras plataformas digitales de la Web 2.0 se estaban sumando. Los blogs conformaban en sí mismos un gran enjambre de opinión pública ciudadana, informaciones levantadas por la gente de manera alternativa y un espacio de encuentro formidables para comunidades que estaban en la diáspora, siguiendo lo que ocurría en sus países por lo que se contaba su gente en la web. La idea entonces fue buscar corresponsales que pudiesen hacer global lo que se quedaba en conversaciones locales. Puentes.
Hoy es una red con centenares de activistas en todo el mundo y más de 20 páginas que traducen a distintos idiomas, incluido el español, lo que se publica en inglés. Se ha convertido en una plaza de encuentro de la nueva cibersociedad con un pie en sus realidades locales y otro en el colectivo digital. ¿Hay crisis en Medio Oriente? Seguro Global Voices tiene varios reporteros en cada país que contarán lo que ocurre. En Bahrein está @JustAmira, por ejemplo. Entre sus narradores hay activistas sociales, líderes de manifestaciones, periodistas y editores regionales que confirman y equilibran las notas para dar información de manera rápida pero confiable.
En realidad es una maquinaria aceitada de gente que estaba preparada para narrar estos tiempos de audiencias líquidas y mixtura entre protestas de calle y redes sociales. Son un nuevo modelo de periodismo distribuido y colaborativo. Toca escucharlos.
No se puede hablar de infociudadanía ni periodismo ciudadano si no hablamos de la gente que hay detrás del fenómeno, si ellos mismos no se muestran y se responsabilizan de sus actos. En definitiva: el ejercicio de deliberación, consensos y acuerdos políticos de una sociedad se da entre iguales. Al menos es una aspiración.
El fortalecimiento de un ecosistema de plataformas ciudadanas de comunicación en la red, conformadas por foros, wikis, blogs, redes sociales, twitter y otros espacios, le han dado a los ciudadanos la posibilidad de “existir” en Internet construyendo su identidad a través de sus obras, opiniones y contenidos. Es una lógica muy distinta a la de la era previa a la Web 2.0, cuando la identidad en las salas de chat era fugaz. Apenas los foros y las listas de correo eran espacios más sólidos para participar activamente en la red y la posibilidad de construir páginas web se encontraba en menos manos.
Durante meses los periodistas Jesper Huor y Bosse Lindquist de la TV sueca siguieron a Wikileaks para hacer este documental. Un registro de un 2010 filtrado y maravilloso.
Sobre ellos es mejor no decir mucho para no faltar a las reglas de las comunidades anónimas en la red. Sin embargo esta semana fueron noticia porque a raíz de la detención del director de Wikileaks, Julian Assange, hubo coordinación de usuarios para atacar a las páginas que se han prestado para detener la gesta de la web de filtraciones.
Ellos pueden ser cualquier persona con una conexión a Internet, pueden estar en cualquier parte, y según algunos códigos, ellos no olvidan ni perdonan. Son las legiones de “Anonymous”, y esa es sólo una forma de nombrar a la posibilidad que tienen los infociudadanos de hacer uso de identidades desconocidas para ejecutar acciones en masa. Esta semana le tocó recibir ataques cibernéticos a Master Card, Visa, el banco suizo PostFinance, la web del senador estadounidense Lieberman, y la página de pagos electrónicos PayPal, todos ellos por actuar contra Assange.
Se aplicaron ataques DDoS (ataques distribuidos de denegación de servicios), que es el equivalente a que vayamos todos a un ministerio a introducir un documento hasta que la entrada se tape de papeles y nadie más pueda entrar. Es legal, es imparable y es una forma de protesta que demostró ser exitosa. Y además no se quedó allí: muchos otros han dado la cara en marchas a favor de Wikileaks en Australia, España, México, Perú, Argentina y otros países donde los gobiernos no aprueban leyes inconsultas para censurar la Internet.
En algún punto twitter devoró a los blogs, o mejor dicho, al esfuerzo de publicar. En 2005 hablábamos de la información fast food y de pronto nos vimos sumergidos en un micromedio que desde 2007 ha modificado muchas lógicas informativas globales. Si los blogs le dieron voz, presencia y protagonismo en micro a mucha gente, twitter sirvió para acelerar el ritmo noticioso, comprender de lleno la liquidez de unas audiencias móviles, autónomas y con poder para la opinión pública con poco esfuerzo.
Twitter aceleró nuestro consumo y producción de información. Es sinapsis de pensamientos que se encuentran una redes colectivas muy aceleradas. Pero el reposo del blog es insustituible. Es el formato-gente que mayor permanencia y posicionamiento, con cierta flexibilidad, ofrece a las voces autónomas. Muchos cursos, charlas y conferencias he dictado en estos pocos pero densísimos años y mientras nos divertíamos en las lianas de la novedad a ritmo de adictos, nuestros blogs acumularon algo de polvo pero muchas visitas, tráfico, influencia web, posicionamiento. Eso es lo que hay que rescatar. Un ámbito es el de la reputación en activo, la estela del reconocimiento por producción metralleta, y otra es la mecedora pasiva pero que centraliza nuestra vida 2.0.
Seguimos siendo los protagonistas. Pero al ahorrarnos palabras nos ahorramos ruido. Hay tantas vitrinas en este universo digital de gentw que quiere ser escuchada, que los fractales se multiplican. Así que lo breve se agradece. Lo certero funciona mejor.