Estos días pre-electorales siento una cotidiana molestia con el presidente de mi país. Se trata de una molestia que no sé si alguna gente menos polarizada, mi patria de los ni ni, entienda o comparta. Está más allá de los constantes abusos de poder, en los que se usan medios de servicio público para favorecer candidaturas personales, está más allá del blindaje de negligencia que el CNE ha armado alrededor de la figura presidencial, sobrepasa con creces su ánimo de cargador de bacalos que significa recorrerse todo el país para hacerle una feroz campaña a esa partida de mochos que son algunos de sus candidatos del PSUV.
Creo que Chávez se ha sobrepasado en algo más importante y les diré en qué: Nos está llevando al punto de tener que defender a un señor como Manuel Rosales. ¡Qué bolas!

Resulta que por la defensa de los derechos civiles y políticos, por decirle que no a los abusos de poder en un Estado hiperpresidencialista, terminamos dando argumentos, plantando posiciones y exponiéndonos en público a hablar de semejante personaje. Qué habilidad tiene el presidente Chávez para construirse contendores. Manuel Rosales, el gobernador del estado Zulia, candidato presidencial de 2006 cuando la oposición lo eligió como el abanderado de sus desaciertos.
Sabemos de Rosales y su ignorancia, de su abusiva forma de hacer política en el estado Zulia, de su caudillismo partidista y la necesidad de reconocimiento dentro de la estructura de Un Nuevo Tiempo. Nos conocemos de memoria sus salidas ignorantes a temas que desconoce, como político que tiene liderazgo pero no carisma o verbo o conocimiento de lo público más allá del campo del poder y el ser obedecido. Nos reímos de sus frases de la campaña de 2006, cuando decía que “no había que escuchar cantos de ballenas” o “pedirles peras al horno” o cuando su esposa nos declaraba que ella “representaba a la mujer venezolana y a la virgen María”. No tienen idea de las sandeces que a los periodistas de prensa (yo era pasante) se nos quedaron en el tintero, porque la TV no perdonaba, pero en una conversa para periódicos se le salían peor las tonterías, amparado en la pulitura de la prensa que lo apoyaba entonces.
Conocemos los cuentos del Rosales y las políticas de (in)seguridad en su estado, que además es fronterizo con Colombia y tierra de paso mercantil de productos valiosos como la gasolina, la ropa interior colombiana, los paramilitares y otros asesinos a sueldo, secuestrados, armamento y otras cosas. También tienen los expedientes no concretados pero vox populi en Maracaibo de los cesta-tickets de la gobernación, la compra de fincas, la eficacia para multiplicar los huecos en la calle. Y claro, en la prensa nacional vemos el uso abusivo del presupuesto público de Zulia para campañas mediáticas de su supuesta ideología redescubierta, algo que llaman “La Democracia Social”, el ensalzamiento de su gestión y su proyección nacional. Hay material para que periodistas de investigación independientes hagan su trabajo.
Pero entonces viene un presidente de la República y le llama desgraciado, maleante, capo, mafioso, ladrón en un acto público… le promete además barrerlo, fulminarlo, del mapa político del país. Amenaza y chatajea al pueblo del Zulia con aquello de no mandarles el presupuesto del Estado para su funcionamiento si vuelve a ganar. Le promete por televisión que quiere verlo preso y que así será en 2009. Luego salen sus adulantes en la alcaldía de Maracaibo y la Asamblea Nacional a presentar pruebas de casos de 2002, expedientes viejos, papel muerto. Aparece la Cayapa de los poderes públicos dependientes del Presidente y toda la plataforma de medios del Estado a meterse con Manuel Rosales.
Y tiene uno que salir y decir: no. No señor presidente, usted debe cumplir lo que dice la constitución y mandar dinero al Zulia. No, señor Presidente, es una falta de respeto para su propia investidura que vaya a decirle “Desgraciado” a un ciudadano de su país, que vaya a decirle “cobardes” y “flojos” a los habitantes de una región que no votaron por sus bacalaos. No, señor presidente, si había gente del partido Un Nuevo Tiempo en un acto del Partido Socialista, usted podía invitarlos a irse del sitio, no pasarlos a un tribunal militar y acusarlos de espionaje.
Y no, no hace falta que mande a todos su aduladores a defenestrar de un pedazo de pendejo que gracias a usted se está fortaleciendo en las encuestas y posiblemente le gane las elecciones aunque la ira lo invada nuevamente. A usted, que decidió ser el candidato único del 23 de noviembre. Sólo hace falta que funcione una institución, la Contraloría General de la República, que presentó ayer un informe que debía entregar en Marzo. Hace falta que funcione la Fiscalía, para que procese alguna denuncia y todas las demás, porque la justicia no debe ser discrecional. Y además hace falta que funcione su propia institución, la de una Presidencia que debe respetar a su pueblo, al ejercicio de la política y a la paz y la integridad del país.
Uno no debería estar defendiendo a un personaje como Manuel Rosales, pero… mire cómo están las cosas. Estos días ando molesto por eso.